El Martin Mars que le quedaba a Coulson también ha encontrado casa en un museo

El Martin JRM Mars, uno de los cinco construidos, bautizado como Philippine Mars, que estuvo en servicio como avión antiincendios con Coulson Aviation, aterrizará en el Museo del Aire y del Espacio de Pima en Tucson, Arizona. El otro Mars que quedaba encontró hace poco su jubilación, tras ser retirado del servicio, en un museo de la Columbia Británica.

Este ha sido un mes emocionante para ambos hidroaviones Martin Mars. Como un tributo adecuado a sus años de servicio y al arduo trabajo de muchas personas en Columbia Británica y en los Estados Unidos, nos complace ver a ambos aviones Mars aterrizando para descansar en instituciones de clase mundial en 2024

Wayne Coulson, CEO de Coulson Group

Coulson adquirió dos de los aviones, el Hawaii Mars y el Philippine Mars, en 2007, marcando el inicio de las operaciones de aviones cisterna de ala fija de la compañía para el apoyo aéreo en incendios forestales.

El Hawaii Mars y el Philippine Mars son los únicos aviones Martin JRM Mars que quedan hoy en día.

Nos complace tener a la Philippine Mars en nuestro museo, donde preservaremos este avión de la era de la Segunda Guerra Mundial durante décadas

Scott Marchand, CEO del Museo del Aire y del Espacio de Pima

Nota de prensa de Coulson

Y como la historia completa del avión os la contamos hace poco, desde como nació, el servicio que prestó en la guerra y cómo acabó de avión antiincendios, no la vamos a repetir. Pero os dejamos una visita fotográfica al interior la aeronave aquí debajo.

Cabina de los pilotos
Posición del ingeniero de vuelo
Interior, zona posterior del fuselaje

La Aernautica Militare pondrá en valor los restos de un Macchi 205 Veltro recuperado en Pantelleria

  • Aeronautica Militare: presentado proyecto de puesta en valor de los restos de un Macchi C.205 “Veltro” recuperado frente a la costa de Pantelleria
  • En presencia de la familia del piloto se presentaron las actividades de recuperación y restauración de los aviones perdidos en la Segunda Guerra Mundial

El avión, con número de serie militar 9310, que operaba en la 1.ª Ala de Caza, se perdió en 1943 durante la defensa de Pantelleria por la Regia Aeronáutica, pero fue identificado en 2007 y recuperado en 2023. El estudio de los hallazgos permitió identificar el piloto, el entonces segundo teniente Alvise Andrich, as de la Segunda Guerra Mundial, altamente condecorado por su valor militar, derribado el 8 de junio de 1943 y que salvó la vida lanzándose en paracaídas.

El evento, organizado por la Fuerza Aérea italiana y moderado por el periodista Vincenzo Grienti, acogió, entre otros, los discursos del General Isp. el jefe Basilio Di Martino, historiador aeronáutico y ex presidente del Comité por el Centenario de la Fuerza Aérea; del coronel Franco Linzalone, comandante del Destacamento del Aeropuerto de Pantelleria; del hijo del capitán Andrich, Renato Andrich. En el evento también participaron las organizaciones que, de diversas formas, participaron en la recuperación de la aeronave: el buzo OTS Green Divers Antonello D’Aietti, que en 2007 identificó los restos del avión frente a la costa de Pantelleria; el teniente comandante Sebastiano Sgroi, de la 3.ª Unidad de Operadores Subacuáticos de la Guardia Costera de Messina; Dr. Roberto La Rocca, de la Superintendencia del Mar de la Región de Sicilia. Es significativa también la contribución del Museo de Motores y Mecanismos de la Universidad de Palermo para la identificación de los hallazgos recuperados del mar, en particular los restos del motor.

Al dar la bienvenida a los presentes, el General BA Urbano Floreani, Jefe del 5º Departamento SMA – Comunicación, subrayó: «…los mayores monumentos a los héroes caídos en batalla no son de mármol, sino que están en el fondo del mar, enterrados entre dunas de áridos desiertos y entre nubes de cielos lejanos. Esta historia está dedicada a un héroe, un as, que siguió volando tras el accidente del que fue protagonista. Sin embargo, la recuperación está dedicada a todos aquellos que no han regresado a casa. Es por eso que el 5.º Departamento de la Fuerza Aérea se encontró con esta hazaña. Promover la valorización histórica y contar esta hermosa historia…»

El coronel Linzalone, comandante del Destacamento Pantelleria, quiso recorrer las etapas de esta fascinante historia. Desde la recuperación de los restos del naufragio hasta la búsqueda, pasando por fuentes históricas, hasta a qué tipo de aeronave correspondían las piezas encontradas. ”… cuando vi los restos del naufragio por primera vez, las piezas me dieron una emoción fuerte. Nos dan testimonio de una aeronave que representó parte importante de nuestras Fuerzas Armadas. El momento en que el avión fue derribado ya no fue un trozo de metal sino una verdadera emoción, también un testimonio importante porque representa una sinergia efectiva entre múltiples instituciones…»

Seguidamente tomó la palabra Renato, hijo de Alvise Andrich, quien con fuerte emoción quiso recordar la figura de su padre. «… Conocí el accidente gracias a las historias de mi madre, que le recordaban cómo una patrullera alemana lo salvó de un mar tormentoso. Nos enseñó el coraje de las acciones, el sentido de la responsabilidad, el amor a la patria y el sentido del deber que nos ha acompañado a mí, a mi hermana y a todos nuestros hijos a lo largo de sus vidas… No veo la hora de ir a Pantelleria para visite el museo de sitio donde se conservará el avión de papá…».

El general Floreani concluyó el evento con un emotivo pensamiento. «…hemos tenido muchos héroes…pero en esta lista deberíamos incluir a muchas madres que se hicieron cargo de esta Italia, devastada por la guerra, cuidaron de niños, huérfanos de padres y al final nos permitieron volver a la normalidad. nuestros pies…»

El proyecto de restauración consiste en la construcción de una estructura de madera y acero que reproduce la forma del avión. En el interior se podrán ver piezas originales recuperadas, mientras que la parte trasera del avión estará revestida de aluminio por el artista Marco Mazzei. Al finalizar las obras, el avión será expuesto en el hangar Nervi del aeropuerto de Pantelleria, desde donde operaba el avión durante la guerra.

El Macchi C.205 Veltro, el mejor avión de combate italiano de la Segunda Guerra Mundial, es la evolución del Macchi C.202 Folgore y entró en servicio precisamente en Pantelleria en abril de 1943. Fue el primer caza italiano capaz de competir contra iguales con los oponentes de la época, auque algo escaso de armamento.

Los restos del MM9310 (motor, largueros con tren de aterrizaje y ametralladoras) fueron descubiertos frente a la costa de Pantelleria en 2007, yaciendo en el fondo marino a unos 30 m de profundidad, a 700 m de la costa, y recuperados entre abril y octubre de 2023. gracias a la colaboración entre Fuerza Aérea, Capitanía Marítima – Guardacostas, Superintendencia del Mar y OTS Green Divers.

La búsqueda de fuentes documentales y de archivo, incluidos los archivos de la Oficina Histórica de la Fuerza Aérea, de Aermacchi y los Archivos Centrales del Estado, condujo al análisis del Cuaderno personal del Capitán Ace de la Fuerza Aérea Alvise Andrich, identificado como el piloto. de la aeronave y en ese momento Subteniente.

Alvise Andrich nació en Vallada Agordina, en la provincia de Belluno, en 1915. Su hermano Giovanni era un gran alpinista y amigo del rey de Bélgica, Leopoldo, su compañero de escalada. Alvise también empezó a escalar desde muy joven. En resumen, demostró un dominio excepcional y se convirtió en el protagonista de la epopeya del sexto grado, en particular en el grupo Civetta. A pesar del breve período de actividad, realizado entre 1934 y 1936, numerosas rutas de escalada en los Alpes todavía llevan el nombre de Alvise Andrich.

Se alistó en 1936 en la Regia Aeronautica, para la que luchó en varios teatros de operaciones como piloto, en junio de 1943 participó en la defensa de Pantelleria y fue derribado. Habiendo sobrevivido lanzándose en paracaídas, en 1944 se unió a la Fuerza Aérea Cobeligerante y volvió a volar en el P-39 Aircobra, pasando a formar parte de la 4ª Ala de Caza. Fue compañero de vuelo del que más tarde se convirtió en el general Bertolaso: ambos venecianos, Alvise es tres años mayor y se llaman «el vecio e il bocia». Por sus actos de valentía en la guerra recibió dos medallas de plata y dos de bronce al Valor Militar y tres cruces de guerra al Valor. Después de la Segunda Guerra Mundial, continuó su carrera como oficial en la Fuerza Aérea, finalizando con el grado de Capitán. Murió el 17 de octubre de 1951, a los mandos de un Beechcraft C-45F Expeditor durante una misión de traslado en los Apeninos debido a la formación de hielo en las alas. Al permanecer en el asiento del piloto durante el accidente del avión, permitió que los demás miembros de la tripulación saltaran en paracaídas, logrando evitar un pueblo y evitar una masacre. Por el acto de heroísmo obtuvo la medalla de plata del Recuerdo.

Fuentes: Nota de prensa de la Aeronautia Militare, via Eco della Pista

La escuadrilla Alba, la escuadrilla femenina rumana que voló en la IIGM

El año pasado, por el centenario de la aviación sanitaria española, escribimos mucho acerca de aviones ambulancia y este tipo de aviación. Incluso hablamos de Josephine Baker y de las enfermeras socorristas del aire francesas.

RWD-13
RWD-13, detalle de la puerta de la camilla

También nos gusta mucho hablar de pioneras de la aviación, y en esta entrada vamos a juntar ambos temas, pues la Escuadrilla Alba se trata de una unidad enteramente femenina que vio servicio con vuelos de evacuación médica o MEDEVAC con el ejército rumano durante la Segunda Guerra Mundial.

Tanto la Primera como laSegunda Guerra Mundial supusieron la incorporación de las mujeres a tareas nunca antes pensadas. Y cierto es que el papel de cuidadoras-enfermeras lo han desarrollado históricamente desde siempre. Pero éste papel unido al de aviadora, en los años 30/40, era totalmente novedoso, aunque Marvingt lo reclamara desde antes de la Gran Guerra.

En la IIGM, prácticamente todos los ejércitos combatientes incorporaron de un modo u otro a las mujeres a sus fuerzas aéreas, y la rumana no iba a ser menos.

En 1938, el ambiente político en Europa se volvía cada vez más tenso: el Tercer Reich extendiéndose aplicando su doctrina del espacio vital, la URSS pactando con éstos, guerra también entre Rusia y Japón, entre Japón y China

Las amenazas combinadas de Alemania y Rusia sobre Rumanía llevaron al ejército rumano a tomar medidas importantes. Entre otras cosas, en las maniobras militares que tuvieron lugar en el otoño de 1938, en Galaţi, se invitó por primera vez a participar a cinco aviadoras: Mariana Drăgescu, Virginia Duțescu, Nadia Russo, Marina Știrbey e Irina Burnaia. La idea era, para ponerlas a prueba y ver cómo se manejarían las mujeres en tiempos de guerra. Se trataba de simular combates aéreos, misiones de enlace contra el reloj, vuelos nocturnos… Y el desempeño admirable de estas mujeres durante las maniobras realizadas durante dos semanas llevó a que se las declarara aptas para la movilización.

Al final de estas maniobras, Marina Ştirbei, hija del príncipe George Ştirbei y prima del más famoso aviador Constantin Cantacuzino, célebre por sus vuelos acrobáticos en su Bücker 133 con ruedas de tamaño ridículamente reducido, reveló a sus camaradas voladoras su intención de crear un escuadrón de aviones sanitarios con pilotos femeninas únicamente.

La Convención de Ginebra de 1929 reguló la situación de la aviación sanitaria bajo el emblema de la Cruz Roja durante los conflictos armados. La princesa Marina Ştirbei (miembro del Comité Central de la Cruz Roja de Rumania) tuvo la idea de establecer una formación de aviones sanitarios para el transporte de heridos, con aviones pilotados por mujeres, siguiendo el modelo de la organización femenina finlandesa Lotta Svärd.

Marina Ştirbei había ganado un cierto número de competiciones de aviación en el país e incluso puso a prueba su talento, cubriendo más de 3200km en un raid que la llevó hasta los países escandinavos.

Marina cumpliría su palabra y, a medida que la guerra se volvía una certeza, presentó un memorando para la creación de esta unidad al Ministerio del Aire. Fue aprobado por el subsecretario de estado del Aire de Rumania, el comandante Gheorghe Jienescu el 25 de junio de 1940, y así, las aviadoras mejor calificadas se unieron al ejército como tenientes para volar, mayormente, las avionetas de origen polaco RWD-13 (avión y modelo, por cierto, que se puede volar con el mod de la Guerra Civil Española del IL2), aunque también volaron las Monospar ST-25, Potez 65 y Bücker Bü 131.

Potez 65 de la Escuadrilla Alba

La unidad fue registrada oficialmente como Escuadrilla Sanitaria y su propósito era la evacuación médica, o vuelos MEDEVAC, en el Frente Oriental (Frente Ruso). En abril de 1942, el escuadrón fue renombrado como «Escuadrilla de Transporte ligero 108», y estaba compuesta por dos secciones: I y II. Formaba parte del Grupo de Transporte Aéreo Militar, junto con las Escuadrillas 105 y 107 de Transporte Pesado. El comandante de la escuadrilla era el capitán Gheorghe Valvarie. La sede de la escuadrilla estaba en el aeródromo de Băneasa. Aunque eran consideradas no combatientes y los vuelos se consideraban de carácter humanitario, las aviadoras tenían rango militar, recibían un salario y llevaban uniforme para no ser consideradas espías en caso de captura.

Inicialmente, la escuadrilla solo contaba con dos aviones Monospar ST-25 Universal que habían pertenecido al príncipe Nicolae. Ambos se perdieron en accidente. El avión Monospar n.º 1 se perdió el 21 de julio de 1940 cuando se realizaba un vuelo de adaptación con las alumnas piloto Maria Adam, Jana Iliescu, Maria Voitec y Victoria Comșa, que iban a incorporarse a la Escuadrilla Sanitaria, siendo instructor el teniente aéreo Nicolae Evghenovici. El avión picó y luego entró en barrena, en el accidente murieron todos los ocupantes. El avión Monospar n.º 2 sufrió un accidente el 21 de agosto de 1941 cerca de Răcăciuni, en el que perdieron la vida el teniente jefe aéreo Aurel Călinescu y el sargento médico Mihai Georgescu.

Monospart ST-25
Monospart ST25
Monospart ST25

Después del accidente del avión Monospar n.º 1, en 1940 la escuadrilla fue equipada con 10 aviones RWD-13, incluidos tres aviones RWD-13S (aviones RWD-13 con equipamiento sanitario), huídos de Polonia a Rumania en 1939, tras la invasión de Polonia. Estos aviones podían transportar, además del piloto, una camilla y otra persona (herida o enfermera) en un asiento detrás del piloto. Los aviones también transportaban médicos y medicamentos. Los aviones podían volar a una velocidad de 210 km/h y tenían un alcance de 900 km. Estos tres aviones fueron asignados en orden a Nadia Russo (n.º 1), Mariana Drăgescu (n.º 2) y Virginia Thomas (n.º 3). La escuadrilla también disponía de una aeronave Potez 65. La aviadora Victoria Pokol se ofreció como voluntaria en la escuadrilla con su propio avión Bücker Bü 131 «Jungmann».

A pesar del nombre oficial de Escuadrilla Sanitaria, se hicieron famosas como como la escuadrilla Alba. Este apodo se lo disputan varios autores, aunque aparentemente el primero en utilizarlo sería el periodista italiano Curzio Malaparte, autor del libro Golpe de Estado: la técnica de la revolución. Mientras investigaba en el frente rumano. El apodo venía del color original de estos pequeños aviones sanitarios, blancos con una cruz roja en el fuselaje, como ambulancias aéreas que eran. Puesto que los soviéticos los derribaban igualmente, al final las RWD-13 fueron pintadas de camuflaje.

Las misiones MEDEVAC se realizaban habitualmente en un espacio aéreo hostil, siempre acechadas por la artillería antiaérea, los tiradores terrestres aislados en sus vuelos a baja cota, y los cazas soviéticos.

Las campañas en las que participó la escuadrilla fueron:

  • 1941 – Besarabia y Odessa
  • 1942 – Stalingrado
  • 1943 – Crimea

La Sección I fue desmantelada en septiembre de 1943, y sus aviones fueron transferidos a la Sección II, que también regresó al país a finales de 1943 y cesó su actividad el 25 de agosto de 1944. Algunas de las aviadoras continuaron trabajando como instructoras, pilotos de enlace o de transporte. Después del establecimiento del régimen comunista, el destino de las aviadoras fue la prisión y la deportación, o en el mejor de los casos, la eliminación de la aviación y la marginalización. Las aviadoras solo fueron reintegradas a la conciencia pública después de 1989.

Causaron una gran impresión en ese momento e incluso se convirtieron, en 1944, en tema y fuente de inspiración para la película rumano-italiana Squadriglia Bianca, dirigida por Ion Sava, protagonizada por Claudio Gora, Lucia Sturdza-Bulandra y Mariella Lotti

Fuentes

Spitfire: el primer avión que sufrió retrasos por la subcontratación masiva

Un día como hoy, cinco de marzo, pero de 1936 volaba por primera vez uno de los aviones que está considerado como de los más elegantes de la historia, el Spitfire. Así que en su 88 aniversario queremos contar una historia poco conocida: fue el primer avión en sufrir un retraso ¡de casi dos años! por los problemas surgidos de la subcontratación masiva y las cadenas de suministro.

Un cliente quejándose de los retrasos en la producción y la entrega del avión. Una compañía fabricante de aviones quejándose de la calidad de las entregas sus subcontratistas y de sus retrasos. Los subcontratistas quejándose de los plazos del fabricante, de la calidad de sus planos, y de los continuos cambios sin sentido pedidos. ¿Os suena familiar? Pues no se trata de una historia de Airbus ni de Boeing.

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Sesión de fotos a lo «Masters of the Air»

Ferte-Alaise-2016 (50 of 95)

Hace más de diez años que esperábamos con ansia Masters of the Air, una serie a lo Band of Brothers o The Pacific, centrada en esta ocasión en la vida de las tripulaciones de los bombarderos B-17.

Y hace unos años, allá por 2016, y gracias a Guillermo Tabernilla y su gente de Fighting Basques pudimos participar en una sesión de fotos que recreaba la vida de estas tripulaciones entorno al avión. Así que esperemos que la disfrutéis…

pd: Disculpad las fotos del interior del avión, en lugar de estar hechas con la reflex están hechas con el móvil, y son más bien pocas y de baja calidad. Pero estábamos más centrados en disfrutar del hecho de estar dentro de un B-17 que en hacer fotos…

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