Cohetes antiaéreos en la Guerra Civil Española: del cohete anti-pedrisco al torpedo aéreo

Torpedo aéreo de Belmonte

Aunque a menudo se asocia el desarrollo de los cohetes militares a la Segunda Guerra Mundial y a la posguerra, lo cierto es que la cohetería ya era una tecnología conocida y en evolución durante las primeras décadas del siglo XX. Países como Rusia (URSS) y Estados Unidos investigaban activamente motores de combustible sólido, estabilización por aletas y aplicaciones militares y científicas, sentando las bases de la futura artillería cohete y de la astronáutica. No nos extenderemos mucho en este punto, porque hicimos un podcast monográfico sobre el nacimiento y el desarrollo de la cohetería, que merece mucho la pena escuchar.

En los años 30, en España, se fabricaban, comercializaban y utilizaban cohetes antipedrisco. Estos dispositivos, relativamente sencillos, consistían en cohetes de pólvora lanzados casi en vertical, con cargas luminosas o explosivas.

Cuando estalló la Guerra Civil en 1936, este conocimiento previo —tanto técnico como práctico— facilitó que ambos bandos experimentaran con la adaptación de cohetes a funciones militares.

El torpedo o mina antiaérea ALAS (Ejército sublevado)

Uno de los desarrollos poco conocidos del conflicto fue el torpedo antiaéreo ALAS, creado en el bando sublevado durante los primeros meses de la guerra. Su existencia se conoce no solo por documentación nacional, sino también —de forma significativa— por informes del Servicio de Información vasco, conservados en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.

ALAS

Desde el inicio de la contienda, los sublevados emplearon cohetes en zonas como Vitoria y Zaragoza, inicialmente con un objetivo más psicológico que destructivo: simular las explosiones de las barreras de fuego de la artillería antiaérea, compensando así la escasez de cañones modernos. Estos cohetes se emplearon incluso en algunos bous armados.

En septiembre de 1936 se dio un paso más con el desarrollo del llamado Torpedo o Mina Antiaérea ALAS, diseñado por el capitán de artillería Félix Sacristán, jefe del Servicio de Antiaeronáutica de la zona alavesa, en colaboración con la empresa Álava, de Vitoria.

El ALAS partía de un diseño de cohetes antigranizo agrícolas. Tenía un diámetro de 110mm y una longitud de 820mm, con un peso total de unos 7kg.

Curiosamente, las toberas de salida de los gases estaban en su cabeza, no en su base, para evitar problemas con el desplazamiento del centro de gravedad a medida que se consumía la pólvora, mejorando la estabilidad. Además, el cohete contaba con cuatro aletas y un timón estabilizador automático.

La propulsión se lograba mediante pólvora, y contaba con un sistema de encendido eléctrico.

En febrero de 1937, el Estado Mayor del Ejército del Norte republicano informaba de que el enemigo disponía de “baterías de torpedos aéreos” junto a cañones automáticos de 20 mm. El 22 de febrero de 1937, un Breguet republicano fue alcanzado por un cohete ALAS en el sector Escamplero–Oviedo, resultando heridos dos tripulantes, uno de ellos de gravedad.

Durante 1937 y 1938 se realizaron diversas pruebas y despliegues:

  • Envío de cohetes a Cádiz para experimentación en la Escuela Central de Tiro.
  • Instalación de siete emplazamientos en el aeródromo de Logroño.
  • Demostración ante oficiales de la Legión Cóndor en Salamanca en agosto de 1938, donde incluso se estudió un futuro sistema de radiocontrol Marconi.

Sin embargo, el proyecto fue abandonado a partir de 1938, tras construirse unos 150 cohetes y con un coste aproximado de 40000 pesetas de la época, probablemente debido a su eficacia limitada y la llegada de artillería antiaérea convencional más eficaz.

El Torpedo Aéreo republicano de José Belmonte

En el bando republicano también hubo un desarrollo similar: el Torpedo Aéreo, ideado por José Belmonte, un cabo conductor barcelonés que había combatido desde los primeros días de la guerra.

Con escasos recursos pero gran iniciativa, Belmonte desarrolló una familia de cohetes pensados para múltiples funciones: antiaérea, ataque terrestre, versiones incendiarias e incluso proyectos teóricos de torpedos marinos y cohetes de largo alcance. Las pruebas se realizaron en el litoral del Garraf, cerca de Vallcarca.

Disparo de prueba desde la costa del Garraf

El sistema era simple y portátil, contando con un tubo lanza cohetes con ruedas. La ignición se hacía con una mecha, lo que dificultaba la puntería contra objetivos móviles y rápidos, como los aviones, y tenía un alcance de entre 2 y 4 mil metros.

El cohete de ataque terrestre medía unos 70 cm, pesaba entre 5 y 6 kg y estaba dividido en tres secciones:

  • Punta ojival de cobre.
  • Cuerpo central con una granada de 2 kg, con camisa fragmentada tipo “piña”.
  • Sección trasera con la cámara de gases y tres aletas estabilizadoras.

El estallido se producía por percusión al impactar o, en caso de fallo, mediante una mecha retardada. La versión antiaérea era más larga y con mayor carga, pero seguía careciendo de sistemas de guía o de detonación de proximidad. Alcanzaba una velocidad de 700km/h.

Paradójicamente, la función antiaérea era la menos viable del sistema. Los aviones franquistas, especialmente los bombarderos italianos, operaban a alturas superiores al techo efectivo del cohete. Además, factores como el viento, que desviaba el proyectil, la falta de guiado y la dificultad de hacer puntería sobre objetivos móviles reducían enormemente sus posibilidades reales de impacto.

Consciente de estas limitaciones, Belmonte proponía una táctica de saturación, similares a las que usó la artillería antiaérea en la Segunda Guerra Mundialo las que se proponen hoy día contra los drones, disparando múltiples cohetes para crear una zona peligrosa —saturada de metralla—en el aire.

A pesar de sus ideas y de la viabilidad industrial del sistema, el proyecto no despertó interés suficiente entre las autoridades republicanas. En agosto de 1937, Belmonte escribió personalmente al presidente de la Generalitat, Lluís Companys, quejándose de que su condición de simple cabo había bloqueado el desarrollo del arma. No obtuvo respuesta efectiva y el proyecto quedó abandonado tras las pruebas. Al final de la guerra, hizo llegar todos sus papeles al consulado estadounidense.

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[Podcast] La historia de la Caza Nocturna (1/2)

La noche siempre ha sido un terreno difícil para el ser humano, nuestra visión no está adaptada a ella. La oscuridad genera miedo, y las acciones más cotidianas quedaban paralizadas durante estas horas por falta de luz. Esa falta de luz llevaba a hacer la guerra de un modo distinto, e igual que los animales únicamente nocturnos llegan a parecernos que tienen adaptaciones biológicas un tanto estrafalarias, los cazas nocturnos tenían configuraciones, formas de combatir, tácticas… totalmente distintas a los diurnos, con algunas adaptaciones un tanto peculiares, como el bosque de antenas de este Messerschmitt Bf 110 de caza nocturna. La llegada de los llamados cazas «todotiempo», que igual podían combatir con la luz del día, como de noche o con mala meteo llevó a su desaparición, o a su fusión con los cazas diurnos para dar lugar a un aparato mucho más capaz. ¿Nos acompañáis en este primer episodio dedicado a la caza nocturna?

El podcast se puede encontrar en Amazon MusicApple PodcastGoogle PodcastIvooxSpotify. ¡Ah! y como Google Podcast desaparece, lo podéis encontrar ya en Youtube / Youtube Music.

P.D.: Si la intro y la despedida os son familiares, que no os sorprenda. En un ejercicio de nostalgia podcasteril he hablado con Javier Lago para pedirle permiso y utilizar la introducción que hizo para el que, si no recuerdo mal, fue el primer podcast español sobre aviación: Remove Before Flight RBF podcast

Le Drapeau Noir, el cuadro al bombardeo de Guernica de Magritte

El bombardeo de Guernica se produjo el 26 de abril de 1937. Y el cuadro de Picasso es, posiblemente, la obra de arte más conocida que trata de reflejar el horror vivido en tierra por los civiles. Pero hay más obras, posiblemente conocidas por los expertos en arte, no tanto por quien escribe en este blog, que se especializó en aviación y no en arte. Es por eso que me ha sorprendido encontrar estos 3 cuadros de Magritte, el primero de 1937, el resto según veo en varias webs de casi diez años después, 1946.

Los tres comparten título, Le Drapeau Noir o la bandera negra en castellano. Y, al menos el primero, parece que está pintado pensando en el bombardeo de Guernica.

Según las Galerías Nacionales de Escocia (y refiriéndose al cuadro reproducido en primer lugar, sobre estas líneas):

La Bandera Negra puede referirse al bombardeo alemán de la pequeña ciudad española de Guernica en abril de 1937 durante la Guerra Civil Española. Magritte escribió más tarde que la pintura «dio un anticipo del terror que vendría de las máquinas voladoras, y no estoy orgulloso de ello». En contraste con los artistas que elogiaron la tecnología, Magritte estaba mostrando que las máquinas tienen su lado oscuro. Al observar de cerca los aviones, se puede ver que están hechos de una variedad de formas extrañas. El avión en la parte inferior derecha tiene una ventana larga y con cortinas donde deberían estar sus alas.

Si algún experto en arte aerotrastornado tiene a bien contactar con el blog y arrojar más luz sobre estos cuadros, será bienvenido.

[Podcast] ¡Bombarderos en picado! Más allá del Stuka o el SBD

O todo lo que siempre quisiste saber sobre bombarderos en picado y nunca te atreviste a preguntar.

Cuando hablamos de bombarderos en picado, rápidamente pensamos en el Stuka y sus trompetas de Jericó. Algunos, más aficionados a la historia, incluso recuerdan el SBD o el Val. Pero, ¿qué hay de todos los demás?¿Cómo nacieron y cuándo? ¿Por qué desaparecieron o en qué evolucionaron? En este episodio nos juntamos Esteban Soteras, Héctor Guillén y Carlos González e intentamos dar respuesta a todas estas preguntas.

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pd: Si la intro y la despedida os son familiares, que no os sorprenda. En un ejercicio de nostalgia podcasteril he hablado con Javier Lago para pedirle permiso y utlizar la introducción que hizo para el que, si no recuerdo mal, fue el primer podcast español sobre aviación: Remove Before Flight RBF podcast

Aparecen en un mercadillo fotos inéditas de la Legión Condor

Foto del Ministerio de Cultura

El año pasado, John Knowles encontró en el mercadillo londinense de Chiswick un puñado de latas de película de 35mm. Las vendía por 35 libras esterlinas una mujer de origen alemán, cuyo nombre no hemos encontrado. Parece ser que pertenecían a su abuelo, Hern Hans-Henning Erdmann, un ejecutivo de banca alemán, expatriado a Reino Unido.

Cuando Knowles comenzó a revisar las fotografías encontró que casi todas eran familiares. Pero, de repente, se llevó una sorpresa al encontrarse fotografías de uniformes alemanes, y un «No pasarán» le reveló que eran fotografías hechas durante la Guerra Civil Española.

A través del profesor Joan María Thòmas, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Rovira i Virgili, Knowles se ha puesto en contacto con el Centro de Documentación de la Memoria Histórica del Ministerio de Cultura y gestionar la donación de los rollos de fotografías.

Knowles ha identificado unas 200 fotografías.

Era una época en la que se hizo más fácil llevar cámaras portátiles. Todo indica que este grupo de altos funcionarios tenía uno que pasaban y se tomaban fotos, hablaban con líderes españoles clave o se apoyaban en algunos de sus aviones. Está claro que este no es el trabajo de un fotógrafo profesional, ni de un aficionado experimentado. Algunas imágenes están mal enfocadas y la composición es muy mala. Algunas de las personas que posan parecen cansadas y aburridas, casi como si estuvieran de vacaciones. […] Hubiera preferido que la joven a la que le compré el material estuviera aquí para la ceremonia de entrega de hoy. Pero no la volví a encontrar. Solo tengo el apellido que estaba en el sobre que contenía algunos de los negativos.

Knowles, extraído de Notas de Prensa ORG
Foto del Ministerio de Cultura

Nota de prensa de la Embajada española en Londres

Donación de fotos inéditas de la Legión Cóndor

John Knowles, ciudadano británico y aficionado a la Historia, compró hace un año en un mercadillo de Londres 9 latas, que contenían rollos antiguos de fotografía de 35mm con imágenes de la Legión Cóndor.

Comprendiendo la importancia y rareza de las fotos, el Sr Knowles compartió su hallazgo con el profesor Joan María Thomas, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Rovira i Virgili. Éste le sugirió donar los negativos al Estado español para que fueran incorporados al Centro Documental de la Memoria Histórica, donde podrían ser conservados y estudiados. Se trata de unas 200 fotos, que permitirán completar las investigaciones sobre las actividades de estas tropas nazis durante la Guerra Civil española.

El embajador José Pascual Marco, en presencia de la cónsul general, recibió este importante material fotográfico, agradeciendo al Sr Knowles su generosidad, e incidiendo en el valor histórico de la aportación. Al acto asistieron representantes de la British Spanish Society y de la asociación de niños vascos.

Fuentes: Nota de prensa de la Embajada española en Londres y NotasDePrensa.org