De todas las aeronaves antiincendios que hemos mostrado en el blog, posiblemente la más inesperada sea este avión no tripulado. Eso sí, aunque es antiincendios porque se utilizó para ayudar a combatirlos, no lo hizo mediante ataques directos con agua, sino obteniendo información sobre ellos.
Game Aerospace anunció el miércoles 23 de septiembre de 2026 el exitoso primer vuelo del GB2, la primera aeronave estadounidense diseñada específicamente para extinción de incendios, según el anuncio.
El primer vuelo se ha realizado desde el aeródromo de Louise Thaden Field en Bentonville. Según el propio Philipp Steinbach, CEO, diseñador y piloto de pruebas de la compañía, el GB2 se comportó como se esperaba y completó todas las evaluaciones iniciales planificadas.
El prototipo pesa 6050 libras vacío (~ 2.745 kg) y tiene un peso máximo al despegue de 19.000 libras (aproximadamente ~8.625 kg), proporcionando una relación de carga útil excepcional. Está construido con fibra de carbono, material que ofrece resistencia excepcional, y reduce los problemas de corrosión presentes en los aviones metálicos.
Transporta 1200 galones estadounidenses (4542 litros) de agua o agua con retardante y 400 galones (1514 litros) de combustible. Cuenta con un motor PT-6A-67F de 1800 HP y una velocidad crucero de 200 nudos con la aeronave completamente cargada. También dispone de piloto automático para que el piloto pueda concentrarse en preparar la aeronave para la pasada de lanzamiento hacia el incendio. Al igual que el GB1, su estructura es completa de material compuesto.
El avión nace directamente como biplaza, lo que permite usarlo como aeronave de formación, o volar en monoplaza o con un segundo operador en cabina, según necesidades.
«El exitoso primer vuelo del GB2 es el resultado de años de ingeniería, artesanía y dedicación de todo nuestro equipo, así como una gran colaboración con la FAA. Nuestro objetivo es proporcionar la solución aérea de extinción de incendios más rentable del mundo: una aeronave diseñada desde el principio alrededor de la misión».
Philipp Steinbach, CEO, cofundador y piloto de pruebas
Los ensayos en vuelo no han terminado, y ahora continuarán para permitir avanzar a Game Aerospace hacia la certificación del GB2 bajo la FAA Parte 23 .
Nace para el mismo segmento que el Trush 710P o que el Airtractor 802, aeronaves de carga en tierra para ataque inicial, pero incrementa sustancialmente la capacidad del depósito de agua, pasando de los 700 galones (2650 litros) y 800 galones (3025 litros) de líquido que pueden transportar estos dos hasta los 1200 galones (4542 litros), unos 1500 litros menos que el Canadair 215T/415, que carga unos 6000 litros gracias a su toma dinámica de agua.
El GB2 se presenta como el primer avión de extinción de incendios diseñado específicamente (purpose-built) en Estados Unidos. La mayoría de los aviones antiincendios estadounidenses han sido conversiones bien de aeronaves excedentes militares, bien de aeronaves agrícolas. Posiblemente el primer avión estadounidense diseñado especificamente como aeronave antiincendios fue el Fireboss, sin embargo el Airtractor 802 se certificó antes como avión agrícola que como aeronave de extinción. Históricamente, el primer avión diseñado específicamente para esta tarea fue el Canadair CL-215.
Philipp Steinbach, CEO y piloto de pruebas de Game Aerospace, es un reconocido diseñador de aeronaves acrobáticas. Es el autor del Sbach, del GB1 GameBird, así como del Angry Fish, un Sbach adaptado con el motor radial de los Sukhoi 26/31.
Y, ya sabéis, podéis ampliar vuestros conocimientos sobre aeronaves antiincendios con el libro Donde pongo el ojo, ¡mojo!, que trata desde que se intentó lanzar cemento portland desde una Kaydet al diseño de un 767 antiincendios que más parece un avion «espía» que un apagafuegos.
Vamos a continuar estas entradas veraniegas con curiosidades del mundo antiincendios, y es que hemos encontrado más personas que han intentado apagar el fuego con bombas. ¡Vamos a por ellos!
En 2018 los fuegos asolaban Suecia, había 340 bomberos de distintos países europeos. Y el fuego llegó a un campo de tiro, que contiene proyectiles sin explotar. Esta peculiaridad lo hace especialmente peligroso para los bomberos forestales, que no pueden entrar en la zona. Por eso las fuerzas armadas suecas decidieron probar un método más expeditivo: una bomba.
El 25 de julio de 2018, la fuerza aérea sueca desplegó dos aviones Gripen para bombardear las llamas, con la esperanza de que la presión de la explosión ayudara a contener el fuego.
«El oxígeno del incendio puede eliminarse con ayuda de una bomba y en este caso fue posible intentarlo porque el fuego se encuentra en un campo de tiro. Nuestra evaluación preliminar por ahora es que esto tuvo un buen efecto»,
Johan Szymanski, líder del equipo de bomberos y rescate
La bomba, una GBU-49, fue lanzada desde 3000 metros, alcanzando velocidades de 550 km/h antes de impactar su objetivo con precisión métrica. Según los informes, apagó el fuego hasta a 100m a la redonda del punto de impacto.
Los suecos no son los primeros en tener la idea de usar bombas para detener un incendio. Rusos y estadounidenses lo habían intentado poco antes y después de la Segunda Guerra Mundial.
Y, ya sabéis, podéis ampliar vuestros conocimientos sobre aeronaves antiincendios con el libro Donde pongo el ojo, ¡mojo!, que trata desde que se intentó lanzar cemento portland desde una Kaydet al diseño de un 767 antiincendios que más parece un avion «espía» que un apagafuegos.
Hasta ahora, desconocíamos si iba a utilizar un helibalde, un tanque interior o un tanque exterior. Pero su reciente publicación en su cuenta de Instagram nos ha sacado de dudas: se trata del depósito externo Tsunami, de Recoil de 4300kg, fabricado en fibra de carbono, retráctil, y con una manguera o snorkel para reabastecerse de agua en vuelo.