De todas las aeronaves antiincendios que hemos mostrado en el blog, posiblemente la más inesperada sea este avión no tripulado. Eso sí, aunque es antiincendios porque se utilizó para ayudar a combatirlos, no lo hizo mediante ataques directos con agua, sino obteniendo información sobre ellos.
Vamos a continuar estas entradas veraniegas con curiosidades del mundo antiincendios, y es que hemos encontrado más personas que han intentado apagar el fuego con bombas. ¡Vamos a por ellos!
Hablando de Aviones, por si no les conocéis, son un podcast para aerotrastornados hecho por Nestor y Juan, dos amigos un poco frikis de los aviones, pilotos y simuleros, con los que hemos volado simuladores, en aviones reales y coincidido en mil eventos. Así que cuando nos preguntaron si podíamos grabar con ellos, ¡no pudimos negarnos! ¡No os lo perdáis!Hablando de aviones, antiincendios esta vez.
Esta semana no tocaba episodio, pero con todo el jaleo que tenemos encima con los incendios forestales, la cantidad de mentiras, bulos y medias verdades que hay circulando… hemos pensado que lo mejor que podíamos hacer era sacar un episodio especial aportando nuestro pequeño granito de arena, intentando aclarar todo lo posible, sólo con datos documentados y conocidos. Esperamos que os guste.
P.D.: Si la intro y la despedida os son familiares, que no os sorprenda. En un ejercicio de nostalgia podcasteril he hablado con Javier Lago para pedirle permiso y utilizar la introducción que hizo para el que, si no recuerdo mal, fue el primer podcast español sobre aviación: Remove Before Flight RBF podcast.
Y, ya sabéis, podéis ampliar vuestros conocimientos sobre aeronaves antiincendios con el libro Donde pongo el ojo, ¡mojo!, que trata desde que se intentó lanzar cemento portland desde una Kaydet al diseño de un 767 antiincendios que más parece un avion «espía» que un apagafuegos.
Un caza con mayor velocidad ascensional es posible montando el motor en una bancada móvil, sincronizada con los timones de profundidad, según Andrew Sedlemeier, de Oakland, California, que ha invertido 12 años construyendo esta innovación de la que hablamos en el jardín de su casa. […] El avión de Sedlmeier nunca ha volado.
Esta foto nos ha llegado a través de varios medios, y la hemos investigado un poco. Todo lo más que hemos encontrado ha sido una patente estadounidense, US1732570A, del 22 de octubre de 1929.
En ella se describe lo que hoy día sería conocido como un sistema de empuje vectorial. O, más propiamente dicho, de tracción vectorial.
El motor va montado sobre una bancada móvil, articulada en los ejes de cabeceo y guiñada, que permite cambiar el ángulo de asiento del motor, modificando de este modo el vector de tracción de la hélice. La articulación del motor estaría accionada por los mandos de los timones de profundidad y dirección. Como curiosidad, la patente describe el movimiento de los timones a través de volantes, en lugar de pedales y palanca de mandos o cuernos.
Como dice la noticia de más arriba, el avión nunca llegó a volar. Y hubiera sido interesante estudiar los efectos en la bancada, los sobre-esfuerzos más bien, y los efectos sobre la vida a fatiga de la bancada, debido a los pares de precesión giroscópica aparecidos al cambiar la inclinación del disco de la hélice. Además el movimiento del motor se logra de forma mecánica, a través de tornillos sin fin movidos por los volantes de control y de coronas, lo que causaría casi con toda seguridad que los mandos respondieran con lentitud.