Gwinn Aircar, el «piojo del cielo» americano

Durante los años 20 y 30 hubo un primer intento de hacer una aviación barata y asequible a todos los bolsillos. Uno de los intentos fue el Piojo del Cielo francés, un avión biplano y controlable sólo en dos ejes, que tenía que ser tan sencillo de construir que sólo era necesario vender los planos y el piloto se lo construía en casa con material comprado de forma local. Y para facilitar el pilotaje se diseño como avión con control en dos ejes, prescindiendo de los alerones y controlando con la palanca de mandos el empenaje horizontal y el vertical.

El Gwinn Aircar era un diseño equivalente estadounidense, fácil de fabricar y de volar, controlable sólo en dos ejes. En este caso carecía de timón vertical. Los mandos eran tipo coche, con un pedal para el acelerador y un volante que controlaba alabeo y profundidad.

En los últimos días de la «Edad de oro de la aviación», el período de entreguerras entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, muchos fabricantes de aeronaves estaban desarrollando, diseñando y construyendo «aviones para todos» de bajo costo. La idea era cerrar la brecha entre conducir un automóvil y volar un avión.

El diseñador Joseph M. Gwinn, Jr creía que el principal problema que impedía que el público conductor se convirtiera en el público volador era la diferencia entre controles, de ahí la necesidad de que los mandos de ambos vehículos fueran lo más similares posibles. Creó un diseño, mientras estaba en Consolidated Aircraft en Buffalo, Nueva York, pero cuando la compañía decidió no patrocinarlo, dejó su trabajo allí y formó su propia compañía. Subvencionado por el gobierno de los Estados Unidos en 1937. El diseño resultante de Gwinn fue el Aircar.

Con su estructura de madera, una envergadura de 7.3m y un fuselaje semimonocasco metálico, el Aircar fue uno de los primeros diseños en tener un tren de aterrizaje triciclo.

También tenía 2 asientos lado a lado, un volante en la parte superior de una palanca de control frente al piloto del asiento izquierdo. Y tenía dos aceleradores, uno un pedal en el suelo, como el de los coches, para usar sobre todo en el suelo y en despegue, y uno tradicional (de avión) destinado al vuelo de crucero. El diseño tampoco tenía timón y tenía un recorrido de timón de profundidad limitado.

La carrera de despegue se hacía acelerando con el pedal, con los flaps retraidos, y con un segundo pedal se bajaban los flaps, obligando al Aircar a «saltar» en el aire y dejando que el piloto retrayera lentamente los flaps.

Para el aterrizaje se bajaban los flap a la posición full flap, y el piloto reducía gases lentamente, hasta tocar pista.

También era asequible, $5000.

Gwinn pudo construir dos prototipos de su Aircar. El primero, registrado como NX1271, tenía un motor radial Pobjoy Niagara británico de 90HP, refrigerado por aire.

El segundo prototipo, registrado como NC16921, se construyó con un motor Niagara V-7 de 130 HP y contó con varias otras mejoras con respecto al prototipo anterior.

Pero con una idea nueva y un diseño atípico para un avión, ¿cómo vender el concepto? Con un piloto famoso de carreras.

Nacido en 1897 en Iowa y criado en California, Frank Monroe Hawks fue uno de los pilotos de carreras aéreas más reconocidos y talentosos de los Estados Unidos en la década de 1930. Había sido piloto en la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, en muchos círculos, Hawks era más conocido por llevar a Amelia Earhart, de 23 años, en su primer viaje en avión, que duró diez minutos, en diciembre de 1920, en el aeródromo de Long Beach. En 1933, estableció el récord de velocidad aérea transcontinental de oeste a este en su Northrop Gamma, volando desde Los Ángeles a Floyd Bennett Field, Brooklyn, Nueva York en 13 horas, 26 minutos y 15 segundos. Se dice que ostentaba hasta 214 récords de velocidad de punto a punto en Estados Unidos y Europa.

En 1937, Hawks se retiró de las carreras a su casa en Redding, Connecticut, y dijo: «Mi tiempo ya pasó. Cumplí 40 años el otro día y decidí tomármelo con calma».

Gwinn ofreció la vicepresidencia, y el puesto de comercial a cargo Hawks, con el fin de dar publicidad a su diseño, que recibió el Certificado de Tipo 682 de la FAA.

Hawks voló el Aircar a los aeropuertos de la costa este para presentar el avión a los potenciales compradores.

«A prueba de tontos», es como Frank Hawks describió el Gwinn Aircar. «No entrará en barrena ni en pérdida… Con solo una o dos horas de instrucción, cualquier persona promedio (incluso de inteligencia) puede volar nuestro avión… Un desarrollo que debería pasar a la historia como la más grande contribución a aviación desde la llegada de los hermanos Wright«.

El 23 de agosto de 1938, Hawks despegó junto con un amigo con un fuerte viento cruzado, y no logró coger suficiente altitud. El tren se enganchó en una línea eléctricas, que causaron un fuego, e hicieron que el avión se estrellara. Ambos perecieron en el accidente

Fuentes

Paramotor biplaza con un tripulante armado

Nos ha llegado esta imagen por distintos medios, Whatsapp, Telegram, Twitter… y nos han preguntado por ella. Vamos a intentar explicar lo poco que sabemos.

Por un lado, decir que no será la primera vez que hablemos en el blog de aeronaves ligeras armadas. Podemos recordar el piojo del aire para la resistencia francesa, al ultraligero inflable británico para observación, el utraligero francés armado con cohetes para ataque a tierra, el Rattler británico, o los autogiros ultraligeros chinos. En todos los casos fueron proyectos que no pasaron, en general, de la fase de ensayos o de desfiles y propaganda.

En este caso se trata de un paramotor de Hamas. En concreto, el fotograma mostrado arriba pertenece a un vídeo de entrenamiento de la Brigada Al Qassam, el brazo armado de Hamas.

Hay otros vídeos donde, además de mostrar el entrenamiento, puede verse lo que parece el cruce de la frontera con paramotores. Este pequeño fragmento (del 00:00 al 00:19 en el video inferior), sí podría ser del día del ataque.

[Vídeo] Fusioncopter ha volado su JK-3 «Juan», réplica del C-30

La empresa polaca de autogiros Fusioncopter está celebrando el centenario del autogiro con un nuevo modelo, el JK-3, que realizado el primer vuelo recientemente, el pasado 27 de enero.

El autogiro es una réplica de tamañó reducido del C-30 de Juan de la Cierva, y ha sido bautizado como «Juan«.

La aeronave pesa 115 kg al despegue, y entra dentro de la clase UL115 polaca, y dentro parte 103 de la FAA. Además monta un motor de 50HP. De momento no podemos ofrecer más datos, si estará disponible ya terminado o como kit… ¡En cuanto tengamos más datos informamos!

Edito: hemos logrado algunos datos adicionales, hemos contactado con Fusioncopter y…

Este autogiro está diseñado por Jaroslaw Kowalski (JK) en honor centenario del primer vuelo del autogiro de Juan de la Cierva. Cumple las reglas de la parte 103. Los datos de rendimiento están en camino. Puedo decir después de los primeros vuelos que el JK3 es prometedor. Hasta ahora lo han pilotado. JK3 es el hermano menor de JK2 Nano y usa la misma unidad de propulsión. Es un motor Hirth F23V28CL con hélice de paso fijo de 3 palas.

Łukasz Mirosław, Fusioncopter

Y ya sabéis, si os ha gustado la entrada, ¡seguidnos!

Fuente: Fusioncopter en Facebook

ELEKTRA TRAINER obtiene el primer puesto en el Electrifly-In eTrophy

Elektra Solar ha ganado el eTrophy con el biplaza UL ELEKTRA TRAINER, viejo conocido del blog, en el Eletcrifly-In de Berna por el vuelo eléctrico puro más largo, de Pfullendorf a Berna.

El vuelo eléctrico está viviendo una historia paralela a la que ya vivieron los aviones con motor de explosión. Cada vez más rápido, lejos y alto, repitiendo azañas, como el cruce del Canal de la Mancha. El establecimiento de estos premios ayuda a su desarrollo y evolución.

La empresa Elektra Solar GmbH de Landsberg aL, Baviera, ganó el primer lugar en la competición Electrifly-In eTrophy en la categoría de aviones eléctricos este fin de semana (10/11 de septiembre de 2022) en Suiza con el nuevo avión ultraligero biplaza ELEKTRA TRAINER. Segundo y tercer puesto fueron para para los equipos de Pipistrel y X-eye.

El eTrophy consistía en volar la distancia más larga desde cualquier punto hasta el aeropuerto de Berna. El piloto de ensayos de Elektra Solar y gerente de ventas Uwe Nortmann despegó del aeródromo de Pfullendorf en Baden-Württemberg poco antes de las dos y media del sábado y cubrió la distancia de 174 km en 2:10 (80.31km/h de media de velocidad respecto a tierra). Durante este vuelo, el ELEKTRA TRAINER voló con un viento en contra de más de 25 km/h, rachas más fuertes y una zona de lluvia.

El domingo, el segundo día del simposio y de la competición. El clima había mejorado significativamente. Bajo el sol y con poco viento, todos los equipos, incluidos los de Elektra Solar, pudieron realizar varios vuelos de demostración para los visitantes.

Tras el vuelo de regreso a casa desde el aeropuerto de Berna a Pfullendorf, el análisis de los datos de vuelo mostró que el ELEKTRA TRAINER consumió 10kWh/100km. Esto es sólo la mitad del consumo de un coche eléctrico.

Fuente: Nota de Prensa