La empresa fue fundada por Jorge Loring en 1923 en Carabanchel Alto, inicialmente con su nombre propio. En 1934 se transforma en una Sociedad Anónima y adopta el nombre de Aeronáutica Industrial S.A. (AISA).
AISA GN
Hasta 1936, la compañía produce de manera serie y bajo licencia los aviones de reconocimiento Fokker IV y de transporte Fokker F-VII-3BM. También diseñan y fabrican aviones propios, como el Loring R-III de reconocimiento y el Loring C-1 de caza. Uno de sus logros destacados fue la avioneta Loring E-2 que realizó el primer raid Madrid-Manila de Rein Loring, además de la GP-1, diseñada por González Gil y Pazó, que ganó el primer premio en un concurso convocado por la Dirección General de Aeronáutica, junto con diversas versiones del autogiro de La Cierva.
Y como viene siendo habitual en estos últimos años, en abril no solo está la feria de Sevilla sino que en Madrid contamos con el Race Fest en el aeródromo de Cuatro Vientos.
Se está convirtiendo poco a poco en una de las ferias aeronáuticas que está tomando más relevancia en nuestro sector, el cual sigue siendo un poco desconocido entre el público general. Sigue faltando algo de publicidad entre las masas para que los ciudadanos de a pie se enteren de que es un evento abierto a todo el público y además de forma gratuita.
¿Recordáis la réplica del autogiro C.4? Desde el último RACE Fest es parte de la colección de la Fundación Infante de Orleans (FIO), con la cesión que el Club ULM Getafe ha realizado a la FIO. La cesión fue firmada por Don Bernardino Rodríguez, presidente del Club y Don Carlos Valle, presidente de la FIO.
De esta forma, el público asistente a las exhibiciones, que se celebran cada primer domingo de mes a excepción de enero y agosto, podrán contemplar la réplica del primer autogiro que voló de forma exitosa en 1923, y por cuyo centenario publiqué Primer Centenario del vuelo del Autogiro.
Si en el primer libro nos sumergíamos en las aeronaves más extrañas de la historia de la aviación, y en el segundo en las historias más desconocidas del invento español, en este tercer libro José Manuel ha cubierto toda la historia de las aeronaves antiincendios, desde los primeros intentos con biplanos o hidroaviones de escasa potencia a los más recientes desarrollos que incorporan tecnología de aeronaves de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), pasando por todos los intentos posibles de combatir el fuego, bien lanzando sacos de cemento, bombas químicas o llenas de agua, y los sistemas más normales de lanzamiento de agua a presión o por gravedad. También cubre la historia de las aeronaves más representativas, su llegada a España y los desarrollos futuros, así como un análisis que trata de responder una pregunta que surge cada verano ante los cada vez más numerosos incendios: ¿De verdad son útiles los grandes aviones apagafuegos?
El libro, de más de 300 páginas, contiene más de 150 ilustraciones, incluyendo fotografías de gran calidad de los fotógrafos aeronáuticos (y aerotrastornados) Jose Luis Maquieira«MaQui» y Esteban Lamas, y un prólogo del célebre ex piloto del 43 Grupo y autor de libros Manuel Belmonte de Gálvez.
Donde pongo el ojo, ¡mojo! será presentado durante el RACE Fest de 2026, el fin de semana del 18 de abril, durante el cual se podrá adquirir una edición especial, hecha en exclusiva para el evento, junto con un parche bordado, tirada limitada a sólo 20 unidades, que también se podrá conseguir exclusivamente en el evento.
Donde pongo el ojo, ¡mojo! está destinado a convertirse en un libro de referencia, en castellano, para todo aquél que desee conocer más de este tipo de aviación, por desgracia, cada vez más necesaria para cuidar de nuestro medio ambiente.
Voy con casi una semana de retraso para escribir esta entrada, pero el trabajo y otras obligaciones no me han dejado. No obstante, más vale tarde que nunca, y más si se trata de celebrar los 55 años del primer vuelo del primer prototipo del Aviocar, matriculado XT.12-1, en Getafe, con el piloto de pruebas de CASA, Ernesto Nienhuisen, a los mandos. Entonces no lo sabían, pero había despegado el mayor éxito comercial de la industria aeronáutica española (tal vez sólo por detrás de los motores Hispano Suiza de la Primera Guerra Mundial).