Seguro que alguna vez os han rechazado o negado algo con esta frase: Cuando los cerdos vuelen. Pues hemos venido a contaros que vuelan, desde el 4 de noviembre de 1909, así que guardaros esta entrada para la próxima vez.
Yo iba a escribir una entrada rápida para el blog por una foto que he visto en Facebook. Investigué un poco y terminé leyendo cinco patentes y un trabajo de fin de grado. Está visto que nunca aprendo y acabo haciendo siempre lo mismo… así que espero que disfrutéis del resumen.
Tanto la entrada de Facebook como el nombre original hacen referencia a que el creador, Edward H. Lanier había logrado un ala que funcionaba con «células de vacío», y que además de necesitar alas más cortas que un avión normal, era más estable a velocidades cercanas a la pérdida.
Investigando un poco más he encontrado un trabajo universitario que ha confirmado todo lo que yo pensaba acerca del sistema de «células de vacío». ¿Vamos allá?
¿Recordáis cómo funciona un ala? En resumen, se generaba un torbellino o circulación alrededor del perfil aerodinámico y ésto hacia que el aire que circula por la parte superior del ala lo haga más rápido que el de la parte inferior, y por tanto hay una menor presión en el extradós que en el intradós, que produce una fuerza perpendicular al aire incidente, que descomponemos en sustentación y resistencia.
Esta teoría permite explicar no sólo el cómo funciona un ala convencional, sino también los rotores de Fletner y otros inventos raros.
Cuando hablamos de la entrada en pérdida, y de los hipersustentadores introdujimos otros conceptos, como el soplado de la capa límite para energizarla y que el aire no se desprendiera.
Con sistemas como los slats, hacíamos que entrara aire de la parte de mayor presión a la zona de menor presión, dando más velocidad al aire y no sólo retrasando la pérdida, sino además proporcionando sustentación extra, lo que permite volar más lento o con menos ala.
Hemos vuelto sobre este concepto tanto con el Shin Maywa como con el Turbo Wing. En este caso añadíamos que otra forma de favorecer ese torbellino es soplando el aire con el propio motor. Por eso muchos aviones de transporte militar táctico tienen las hélices montadas de tal modo que fuerzan que el aire que sale de ellas atraviese el ala y los flaps. Y por eso se ha puesto de moda la propulsión distribuida con motores soplando toda la envergadura, u otras innovaciones STOL como el caso del slat con ventiladores eléctricos de Cub-crafters.
En el caso del Turbo Wing la hélice está situada en la zona del flap, así que el avión vuela por otros medios de propulsión mientras que la helice situada en el flap se encarga exclusicamente de forzar la circulación entorno al ala.
Volvamos ahora al Vacumplane.
Como puede verse en las imágenes, se trata de un ala muy ranurada y soplada por la hélice del aparato, lo que fuerza la circulación del aire, haciendo un avión controlable a muy baja velocidad. Además cuenta con winglets en la punta de plano, lo que reduce la formación de torbellinos de punta de ala, aumentando la eficiencia del ala al reducir su resistencia.
Estudiando las cinco patentes, cada vez más detalladas, observamos que con el paso del tiempo la configuración del ala se parece cada vez más al moderno ala con flap fowler y ranurado y slat móvil, aunque comienza con simples «células de vacío», o ranuras que comunican el intradós y el extradós.
¿Y lo de la estabilidad a baja velocidad? Los primeros aviones que hicieron no tenían la envergadura tan corta. Lo que sí tenían eran un perfil aerodinámico con un espesor considerablemente mayor que al usado habitualmente en la época. Y, como aprendimos cuando hablamos de la pérdida, los perfiles muy delgados llevan a pérdidas muy bruscas, mientras que los perfiles gruesos tienen pérdidas más progresivas. Así que creo, simplemente, que cuando hablaban de estabilidad a baja velocidad y cerca de la pérdida se referían a pérdidas más «dulces» que las acostumbradas.
Una de sus patentes se llevó a cabo como Paraplane, en lugar de Vacuplane. Se observan las alas ranuradas
Un caza con mayor velocidad ascensional es posible montando el motor en una bancada móvil, sincronizada con los timones de profundidad, según Andrew Sedlemeier, de Oakland, California, que ha invertido 12 años construyendo esta innovación de la que hablamos en el jardín de su casa. […] El avión de Sedlmeier nunca ha volado.
Esta foto nos ha llegado a través de varios medios, y la hemos investigado un poco. Todo lo más que hemos encontrado ha sido una patente estadounidense, US1732570A, del 22 de octubre de 1929.
En ella se describe lo que hoy día sería conocido como un sistema de empuje vectorial. O, más propiamente dicho, de tracción vectorial.
El motor va montado sobre una bancada móvil, articulada en los ejes de cabeceo y guiñada, que permite cambiar el ángulo de asiento del motor, modificando de este modo el vector de tracción de la hélice. La articulación del motor estaría accionada por los mandos de los timones de profundidad y dirección. Como curiosidad, la patente describe el movimiento de los timones a través de volantes, en lugar de pedales y palanca de mandos o cuernos.
Como dice la noticia de más arriba, el avión nunca llegó a volar. Y hubiera sido interesante estudiar los efectos en la bancada, los sobre-esfuerzos más bien, y los efectos sobre la vida a fatiga de la bancada, debido a los pares de precesión giroscópica aparecidos al cambiar la inclinación del disco de la hélice. Además el movimiento del motor se logra de forma mecánica, a través de tornillos sin fin movidos por los volantes de control y de coronas, lo que causaría casi con toda seguridad que los mandos respondieran con lentitud.
El Dr. Christmas ha sido descrito como «el mayor charlatán que jamás haya visto su nombre asociado a un avión». El Christmas’ Bullet, uno de sus diseños. Y tiene el dudoso récord de haber matado a todos los que alguna vez intentaron volar en él.
En otros lugares el Dr. William W. Christmas ha sido descrito menos amablemente como un estafador y un psicópata. En elInstituto Smithsonian lo describen como un «pionero en la investigación aeronáutica». El Dr. Christmas no tenía un doctorado en ingeniería; era médico, aunque uno para quien el juramento hipocrático parece ser más una sugerencia que una obligación. Claro, que en fecha tan temprana como antes de 1910 nadie tenía el título de ingeniería aeronáutica. Después de todo, los hermanos Wright eran solo un par de fabricantes de bicicletas, y otros muchos creadores de aeronaves tampoco eran ingenieros, ni siquiera de caminos que es una de las ingenierías que existían ya en la época, y había pocas personas con conocimientos suficientes para rebatir al doctor. Así que no era difícil hacerse pasar por un pionero si se tenía la labia suficiente.
El primer aeroplano que apareció sobre las cataratas del Niágara se produjo en junio de 1911, en respuesta a un premio de 1.000 dólares (unos 25 mil de hoy en día, según algunas fuentes) ofrecido a quien pilotara un avión para asistir al Carnaval Internacional conjunto de Estados Unidos y Canadá en Buffalo y Fort Erie.
El avión era un biplano Curtiss Pusher y lo pilotaba Lincoln Beachy, que en aquella época trabajaba para Curtiss Aircraft Company de Nebraska.
El 28 de junio —según la web de las cataratas del Niágara, el 27 según otras fuentes— de 1911 a las 5:40 p.m., Beachy despegó de un aeródromo en Niagara Falls, Nueva York. Beachy dio varias vueltas con su avión sobre las cataratas. Una vez completada esta actuación, picó para sobrevolar el río a menos de 6 m de la superficie de las aguas y cruzar bajo el arco del puente de hierro de Honemoon, siendo el primero en realizar este vuelo.
Beachy fue un pionero de la aviación. Fue quizás el más famoso de los primeros aviadores de Estados Unidos. Él realizaba acrobacia antes de que naciera el propio término acrobacia, y por supuesto antes de que nacieran los aviones acrobáticos. Es considerado como uno de los padres de la acrobacia, y de varias figuras, ¡además de hacer carreras entre su Curtiss Pusher y coches volando a pocos metros sobre la pista de carreras!
Es difícil imaginar la admiración que seguía a Beachey a todas partes. Era Lindbergh en su mejor momento, DiMaggio, todas las estrellas del teatro y la pantalla juntas, con Superman de por medio.
Frank Marrero, autor de Lincoln Beachey: The Man Who Ruled The Skies
Era el temerario por excelencia. Empezó con globos y dirigibles cuando aún era un adolescente y pasó al avión recién inventado cuando tenía 20 años.
La prensa estadounidense, que siempre ha sido pródiga con los adjetivos y sobrenombres exagerados hacia sus personajes, le llamaba… El Genio de la Aviación, El Maestro del Aire, El Divino Volador, El Mejor Aviador del Mundo, Alejandro del Aire, El Padre de las Acrobacias Aéreas y … El Loco Volador.
Se le atribuye el ser el primer aviador en recuperarse de una barrena, en atraversar una edificación en vuelo, realizar ochos y toneles.
Diecisiete millones de estadounidenses presenciaron cómo Beachey realizaba exhibiciones con su avión Little Looper en una gira por 126 ciudades en 1914. Es decir, 1 de cada 6 estadounidenses. La cobertura de la prensa fue inmensa, y se dice que inspiró a futuros aviadores como «Hap» Arnold y Charles Lindbergh.