Fiat G-59, el «buchón» italiano

El Fiat G55 Centauro, junto con los Macchi 205 Veltro y Reggiane Re 2005 Sagittario, forma parte de la triada de los mejores cazas italianos de la Segunda Guerra Mundial. Y los tres comparten tres características: llegaron demasiado tarde, llegaron pocos, y montaban un motor alemán Daimler Benz de 12 cilindros en V.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Italia necesitaba reconstruir su fuerza aérea, y Fiat intentaba reconstruir su industria. Y para ello pensó en su último caza a pistón, el G55 Centauro. Podía ser una buena base.

Pero si durante la guerra italia tuvo problemas de motorización, no iba a ser menos tras ella. Por ello, como en el caso español de los Buchones, se recurirría al Rolls Royce Merlin para dotar a una célula revisada y mejorada de un Centauro de un motor de 1600HP, eso sí, con el fuselaje trasero recortado para acomodar una cúpula de burbuja, al estilo del Mustang D.

Se desarrollaron versiones monoplaza y biplaza, y sirvieron como entrenadores avanzados.

Fue uno de los últimos aviones de FIAT de alto rendimiento equipado con un motor de pistón y también puede considerarse como un símbolo del renacimiento de la posguerra de la industria aeronáutica italiana.

Fue diseñado por el famoso ingeniero aeronáuticos italiano Giuseppe Gabrielli. Más de 180 unidades fueron producidas por FIAT a principios de la década de 1950, utilizadas principalmente en la Fuerza Aérea Italiana como avión de entrenamiento avanzado, aunque también vió servicio en Argentina y Siria.

Podía alcanzar una velocidad máxima de 609 km/h a una altitud de 6400 m sobre el nivel del mar, y un techo de 12100 metros.

Podéis verlo en una visita virtual en detalle, tanto el exterior como el motor o la cabina, en Google Arts and Culture.

Y, no dudéis, de haberlo conocido antes hubiera formado parte de nuestra entrada Volando con motores del enemigo.

Fuentes

Tanques que vuelan: el carro velocce que volaba en el SM-82

El SM-82 con el tanque ligero L-3

El transporte de vehículos blindados a larga distancia siempre ha sido un gran problema, y lo sigue siendo. Por eso, durante los años 30, se idearon varias formas de hacer que los tanques volasen. Y aunque ya os habíamos hablado de algunas, (y otra más) hoy os traemos otro ejemplo más: el carro italiano L-3 transportado en el Savoia-Marchetti SM-82.

El carro velocce procedía del concepto de diseño de carro ligero que se puso de moda tras la tanqueta Carden-Lloyd. Era biplaza y contaba con un blindaje extremadamente ligero (14mm en el mejor de los casos) como para enfrentarse incluso a los pobremente armados pero muy blindados carros britáicos. Por su velocidad campo a través y su alta movilidad podía ser útil como vehículo de exploración. Pero fue su bajo peso y reducido tamaño el que hizo plantearse al ejército italiano que podía ser un carro aerotransportado, y dotar así de movilidad aérea a sus unidades mecanizadas ligeras.

Ruta de Italia a Etiopía

Para poder desplegar carros en Abisinia (Etiopía) de forma rápida desde Italia, a finales de abril de 1939 se pide a SIAI que modifique dos SM-82 para transportar distintos pertrechos militares, desde el carro ligero L-3 hasta cañones de artillería. Pero además tuvo que modificarse como transporte de tropas o material y bombardero nocturno. Esta variedad de cargas hizo que el desarrollo de las aeronaves fuera más lento de lo previsto, y en octubre de 1940 el problema estaba lejos de estar resuelto.

Tanque ligero L-3 cargado en la bodega de bombas del SM-82

Tras las pruebas en vuelo, se consideró para el transporte de la versión lanzallamas del carro, para su uso por las tropas paracaidistas.

Finalmente no se utilizó de forma operativa, posiblemente poque su uso sería demasiado eventual.

Fuentes

[Vídeo] El hidro en activo más antiguo del mundo vuelve a volar

Ca-100, vía Aeroclub de Como

Hace tres meses os presentábamos este hidro. Y a decir verdad, por lo que habíamos leído, estábamos convencidos de que estaba totalmente en activo. Pero, aunque el hidroavión en sí estaba activo, no estaba en estado de vuelo, y llevaba 16 años parado por reparaciones, restauraciones… pero ahora sí que está activo y en vuelo: desde el 7 de abril vuelve a estar aeronavegable y volvió a surcar las aguas y los cielos de Como.

El nacimiento de la Regia Aeronáutica

Tanto en los libros de historia como en las películas, las fuerzas armadas italianas de la Segunda Guerra Mundial son totalmente denostadas, a menudo se les tilda de lastrar a las alemanas, de falta de valor, de no tener armas adecuadas y en los videojuegos y juegos de mesa siempre reciben los peores modificadores.

En una serie de charlas con Ignacio del Horno, co-fundador de Sandglass Patrol, intentaremos contar su historia real, sin prejuicios, sus puntos débiles y sus puntos fuertes, e incluso sus logros más desconocidos.

Hoy, la primera entrega: su nacimiento.

pd: Si la intro y la despedida os son familiares, que no os sorprenda. En un ejercicio de nostalgia podcasteril he hablado con Javier Lago para pedirle permiso y utlizar la introducción que hizo para el que, si no recuerdo mal, fue el primer podcast español sobre aviación: Remove Before Flight RBF podcast.

El podcast se puede enontrar en Amazon Music, Apple Podcast, Google Podcast, Ivoox, Spotify

Video de la travesía de hidros de Italo Balbo de 1933. El vuelo de la década.

Por Ignacio del Horno

El vuelo de la década.

No fue la primera gran travesía de aeronaves de la Italia fascista, pero sin duda fue la más famosa.

En un tiempo de paz en el que la Italia de Mussolinni era aún admirada como modelo de civilización y progreso y freno a la barbarie bolchevique, la fuerza aérea bajo el mando de Italo Balbo, se convirtió en el escaparate de la modernidad.

No podía faltar en las conmemoraciones de los 10 primeros años de fascismo en Italia.
El plan inicial era que una gran formación diera la vuelta al mundo en 1932, pero la invasión de Manchuria dio al traste con el gran sueño.

Hubo que rehacer planes, que requerían viajes y observaciones meteorológicas, por lo que el vuelo conmemorativo se retraso hasta 1933.

El objetivo ahora era ser la primera gran formación de aviones capaces de cruzar el turbulento y traicionero Atlántico Norte.

En 1933, cuando era aún muy raro para una persona normal el ver un avión en el cielo, la gran formación de hidroaviones Savoia Marchetti S.55, se convirtió en todo un acontecimiento.

En el verano de 1933, iniciaron su gran empresa.

Sobrevolaron los Alpes con rumbo a Holanda y de allí a las islas británicas, siendo recibidos como héroes allá donde amerizaban.

Justo a su llegada a Derry, sufrieron la primera baja mortal, perdiendo uno de los aparatos eb el accidente.

De allí, salieron hacia Islandia, donde permanecieron un tiempo en espera de las condiciones meteorológicas idóneas.

Es de reseñar que, para cruzar el Atlántico norte, usaron la muy novedosa e inteligente idea de usar el barco «Alice» anclado en Terranova como radiofaro y base de reaprovisionamiento al igual que un par de submarinos y dragaminas como balizas intermedias.

Aún así, el viaje no careció de sobresaltos.

En medio de una espesa niebla, se perdió el contacto con el hidro de Nannini. Tras unas horas de angustia, se descubrió que tan solo se le había averiado la radio y estaban sanos y salvos.

El viaje triunfal tuvo escala obligada en Chicago donde se celebraba la exposición universal aquel año.

Se reunieron 100.000 personas en el homenaje a las tripulaciones durante el cual
se inauguró un monumento a Cristobal Colón (con inscripción conmemorativa al vuelo) y se nombró jefe Sioux a Italo Balbo con el nombre de «Águila Victoriosa».

El vuelo de vuelta fue menos multitudinario pero igual de victorioso.
Al despegar de las Azores sufrieron la segunda víctima mortal, que no conocieron hasta llegar a Lisboa. La única ciudad que suspendió los actos en señal de luto.

El crucero aéreo de la década fue una hazaña que abriría camino a las rutas aéreas comerciales del Atlántico Norte.

En 1973, 58 supervivientes de las tripulaciones originales de 1933 fueron homenajeados de nuevo en la ciudad de Chicago.

Sin duda, fueron parte de uno de los episodios más notables (y más olvidados hoy día) de la historia de la aviación.

Incluso los hermanos Marx los parodiaron en su famosa película » Una noche en la Ópera». Aunque en realidad, de todos ellos, solo Balbo lucía una gran barba…