El planeador que se ve sobre estas imágenes, conocido como K-16, es un diseño japonés llamado 日本式鴨型 (Nihonshiki kamo–gata, pato japonés) que recuerda en cierto modo al Lippisch Ente (Ente significa pato en alemán), se diseñó para ensayar las características en vuelo de la configuración canard (que significa pato en francés). De ahí que hayamos estado tentados de llamar a la entrada «el pato japonés diseñado para ensayar en vuelo el pato francés», o algo similar…
Cuando hablamos de aviones de combate siempre pensamos en motores potentes. Al fin y al cabo un caza, o un avión de transporte, o un bombardero… necesitan potencia para ser veloces, trepar rápido, transportar mucha carga, llevar muchas bombas. ¿Y si os contamos que hubo una época en la que se teorizó utilizaron de forma profusa y se utilizaron en acciones decisivas planeadores de combate? La ventaja era clara, el piloto requería mucha menos formación… ¡Algunos eran tan grandes que los tenían que remolcar con dos He 111 unidos! ¿Nos acompañáis a Héctor, Carlos y Jose en este nuevo episodio?
P.D.: Si la intro y la despedida os son familiares, que no os sorprenda. En un ejercicio de nostalgia podcasteril he hablado con Javier Lago para pedirle permiso y utilizar la introducción que hizo para el que, si no recuerdo mal, fue el primer podcast español sobre aviación: Remove Before Flight RBF podcast
Los aerotrastornados conocen, en general, al menos un par de planeadores de carga de la Segunda Guerra Mundial, como el Horsa o el Me-321. Durante la Segunda Guerra Mundial se utilizaron para transportar tropas, tanques, y material en general.
Los planeadores de carga permitían multiplicar de forma económica la flota de transporte de cualquier fuerza aérea, al ser por un lado mucho más sencillos de fabricar y al requerir menos tiempo de entrenamiento para su tripulación. Por otro lado, gracias a sus bajas velocidades de vuelo permitían aterrizar en zonas mucho más pequeñas y confinadas que con aeronaves de carga convencionales. E incluso hacer extracciones personales o de material de zonas confinadas donde un avión de transporte no podía operar, pero un planeador sí. ¡Si hasta se pensó en usar un C-47 sin motores como planeador!
Y ahora la empresa Aerolane quiere recuperarlo para transportar carga. En este caso con planeadores, Aerocart, totalmente autónomos.
La operación se llevaría a cabo por al menos dos aeronaves, un remolcador -que también llevaría carga- y un planeador autónomo, que se mantendría en formación en el punto óptimo sin intervención humana.
La empresa promete una reducción de costes de un 65%, frente a las operaciones habituales.
Llama la atención que toda la operación sea remolcada, pues cabría pensar en la posibilidad de liberar el planeador para su entrega en un aeródromo y que el remolcador siguiera hasta otro, aumentando así la flexibilidad de las entregas.
Ensayos realizados por Aerolane
Aun no tienen clientes, pero creen que podrían obtener la autorización de las respectivas autoridades para poder operar tan pronto como 2025.
Y, por supuesto, plantean que cada remolcador pueda arrastrar más de un planeador, tanto con clientes civiles como militares.
«Simplemente estamos rescatando algunos de los conceptos más probados en la historia de la aviación y modernizándolos con la tecnología actual. Es mucho menos radical de lo que cualquiera piensa».
Todd Graetz, uno de los tres cofundadores de Aerolane.
Posiblemente la vez que un remolcador arrastró más cantidad de veleros, ¡nueve!
Hace casi un año presentábamos un proyecto similar de Magpie, ahora parte de Ampaire, para transporte de pasajeros, con motoveleros tripulados y remolcadores autónomos que extenderían su autonomía.
El 11 de agosto a las 14:00, tres pilotos lituanos, Algirdas Šimoliūnas, Sakalas Uždavinys e Ignas Bitinaitis, despegaron del aeródromo de Paluknis en un vuelo histórico en planeadores a través de Europa. Les espera una distancia de 4000 km hasta el océano Atlántico, que los pilotos planeban recorrer en 10 días de vuelo, volando y haciendo paradas intermedias en: Lituania – Polonia – Alemania – Francia – España – Portugal. El inicio del vuelo fue interrumpido por la lluvia.
La primera parada del vuelofue Plock, una ciudad en el centro de Polonia, a 400 km del aeródromo de Paluknis. El capitán del equipo, Algirdas Šimoliūnas, dijo antes del vuelo que estaba nervioso y emocionado por cómo se desarrollaría todo. «Estoy preocupado de si todo saldrá bien, cómo será el clima. Hay muchos factores que pueden determinar la dirección del vuelo», dijo.
La última toma fue ayer, en Portugal.
Los tres pilotos han volado por Europa en planeadores de diferentes clases y fabricantes.
A. Šimoliūnas escogió para volar hasta Portugal en un planeador lituano llamado LAK17a, con una envergadura de 18 metros. El planeador fue fabricado en 1998. Según el piloto, la ventaja de este planeador es que, debido a su gran envergadura, vuela bien en condiciones meteorológicas difíciles.
El piloto I. Bitinaitis escogió un planeador LS8, fabricado en Alemania en 1991. Es un planeador de clase estándar con una envergadura de 15 metros.
S. Uždavinys eligió el planeador ASW20, fabricado en Alemania en 1980. El planeador pertenece a la clase de planeadores de club, con una envergadura de 15 metros y una velocidad máxima de 250 km/h. El piloto dice que este planeador es muy popular en Lituania debido a su buena relación calidad-precio.
El vuelo de los pilotos fue seguido y apoyado desde tierra. El equipo de vuelo no solo está compuesto por los pilotos que han cruzado Europa, sino también por un equipo terrestre que les ha apoyado con dos automóviles Renault, un Austral y un Arkana. El equipo está formado por 8 personas: la líder del equipo terrestre, 3 conductores, un operador y una persona responsable de la comunicación durante el vuelo.
El equipo, por supuesto, ya está planificando un nuevo desafío.
El vuelo a vela es un deporte muy dependiente de las condiciones meteorológicas. El planeador asciende aprovechando las corrientes de aire cálido, llamadas térmicas. Estas se forman cuando el sol calienta de manera desigual la superficie de la tierra. El aire sobre la superficie terrestre se calienta y se eleva, levantando también el planeador si las condiciones meteorológicas son favorables. La velocidad promedio del planeador es de 90-130 km/h, pero un piloto experimentado puede alcanzar velocidades promedio impresionantes de aproximadamente 200 km/h en montañas y llanuras si las condiciones de vuelo son adecuadas. También pueden volar a ladera, aprovechando los vientos ascendentes que se dan en las mismas, e incluso a onda, «montando» en la onda de montaña que se produce a sotavento cuando hay viento fuerte.
Cuando el piloto no encuentra una corriente de aire cálido, debe aterrizar en el aeródromo más cercano o, si el aeródromo está demasiado lejos, en un «campo» adecuado, como un prado o un campo. A veces, el piloto tiene solo 5 minutos para decidir dónde aterrizar.
Seguro que conocéis el empleo de planeadores en la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo cuando los alemanes tomaron el fuerte belga Eben Emael, o cuando los aliados desembarcaron en Normandía.
C-47 a punto de comenzar el remolque de un plaenador
Pero no es tan común ver su despegue. Sobre todo si este despegue es por un método poco convencional: en lugar de tender la línea de remolque entre aviones y despegar ambos a la vez desde la pista, el planeador espera en tierra, con la línea de remolque conectada a una línea auxiliar que está sujeta entre dos postes, y a la que se acerca el avión remolcador, que «pesca» la línea de remolque. Algo parecido a cómo se «cazan» los carteles para ser remolcados.
Planeador siendo remolcado
Este sistema de recogida desde aviones de objetos que se encuentran en el suelo no era desconocido en Estados Unidos. Se había utilizado desde los años 20 para recoger correo, por ejemplo. La US Navy lo usaba desde 1927, con viejos De Havilland DH4, excedentes de la Primera Guerra Mundial. Del DH4 colgaba una «caña de pescar» con un gancho, y la valija a transportar se colgaba entre dos mástiles en tierra.
En 1939 Richard C. duPont, descendiente del fundador de duPont, y Dr. Lytle S. Adams, descendiente del inventor del sistema que usaba la Navy, se asociaron para perfeccionarlo. Para 1935 el sistema estaba perfeccionado e idearon utilizarlo para el correo aéreo, ganando tiempo al no tener que aterrizar para recogerlo. En 1939 operaban dos rutas, desde Philadelphia a Pittsburg y de Pittsburg a West Virginia, que servían con su empresa All American Aviation (AAA).
Vídeo en color
Los planeadores pueden despegar de espacios reducidos, pero los aviones remolcadores, más pesados, pueden necesitar más pista. Este sitema podía permitir el lanzamiento o la recuperación de planeadores desde pistas cortas y espacios confinados. Por eso el USAAF fijó su atención en el sistema de la AAA en 1941.
USAAF y AAA comenzaron a cooperar y realizar ensayos, los cuales comenzaron con una Stinson SR-10C recogiendo un planeador Midwest. Tras el éxito del ensayo, se comenzó a trabajar con aeronaves más pesadas.
En 1942 se logró recuperar del suelo con éxito un planeador Schweizer TG-3A, ¡y una Piper J-3 Cub a la que habían quitado la hélice!
Los ensayos habían progresado adecuadamente, por tanto el tamaño de los planeadores y los remolcadores crecieron, pasando a los WACO CG-3 y B-23 Dragon, respectivamente. Los ensayos comenzaron en diciembre de 1942.
El contrato inicial de la USAAF con la AAA evolucinó del desarrollo del sistema para planeadores de entrenamiento a planeadores de 8000 a 16000 libras (3600 a 7200 kg).
Al tener que trabajar con mucho más peso, tuvieron que perfeccionar aún más el sistema de brazo del remolcador-torno-cable-sistema de amortiguador. Se realizaron 2500 recogidas con este sistema, que contaba básicamente de:
Sistema de absorción de energía: el torno con sistema de frenado, para manejar el cable de remolque.
Unidad de enganche: un brazo de acero soldado, unido a las vigas ventrales del avión, que proporcionaba la resistencia a torsión. Un brazo de madera de 20 pies (unos 6 metros), que se desplegaba y se retraía hidráulicamente. Por dentro del brazo había un canal que guiaba un cable de 3/8 de pulgada (9.5mm). El brazo se mantenía retraido durante el despegue, el aterrizaje o los vuelos «en vacío», y se desplegaba a 45º para realizar el remolque.
Sistema de guiado del cable, formado por el ya mencionado canal y algunas poleas.
El sistema de tierra, formado por los dos postes y las correas que permitían la recogida del cable de remolque.
El cable de remolque estaba formado por dos partes, una de las cuales estaba fabricada con nylon. Este cable de 15/16 de pulgada era muy elástico, podía deformarse hasta un 25% de su longitud, y permitía amortiguar el tirón que sufría el planeador, y que no fuera tan brusco. Esto permitía que la aceleración sufrida por los ocupantes del planeador fuera de tan solo 0.7Gs.
Torno con freno más cabestrante, cable elástico para absorber energía, una viga de madera para que sea flexible… ¡Estamos describiendo una caña de pescar gigante!
El planeador contaba con una tripulación de cuatro personas: piloto, copiloto, radio operador y operador del torno.
En 1943, cuando todos los ensayos estaban siendo positivos, murió du Pont en un accidente de planeador experimental Bowlus-Criz MC-1 XCG-16.
El sistema finalmente vio acción operativa, siendo utilizado sobre todo en el teatro de operaciones de China-Birmania-India (o CBI). La primera recuperación se hizo en Burma, en 1943.
En 1944 entre 700 y 800 heridos fueron evacuados mediante este método del valle de Kabal, en Birmania, sin la pérdida de ningún planeador ni remolcador.
En junio de 1944 se intentaro recuperar por este método algunos de los planeadores que habían participado en el desembarco de Normandía, iniciado el 6 de junio. Por desgracia, sólo 13 de los 517 WACO CG-4A fueron recuperados.
El 22 de marzo de 1945 estos planeadores se vieron involucrados en una operación de evacuación médica. Veinticinco heridos, estadounidenses y alemanes, y una enfermera fueron evacuados del puente de Remagen.
El 13 de mayo de 1945 participaron en otra evacuación, en en Nueva Guinea. Un C-47 se había accidentado en Hidden Valley. Un grupo de paracaidistas saltó para preparar la zona para que aterrizara un planeador CG-4A para recuperar a los supervivientes.
El sistema no quedó olvidado tras la guerra, y podemos encontrar uno similar en la historia del Hércules: el sistema de recuperación de Fulton.
Fuentes
U.S. ARMY AIR FORCE GLIDER AERIAL RETRIEVAL SYSTEM, Major Leon B. Spencer, USAFR (Ret), of 105 Bryan Street, Prattville, Alabama and Charles L. Day, 7353 Wild Haven Park, Lambertville, MI 48144. 18 February 2005.