
Conocimos el diseño allá por 2021 y, reconozco, que no le hice mucho caso porque ese diseño de scooper con hydrofoils se me hacía, como poco, raro y complejo. Pero he visto que está volviendo a la prensa, con un diseño más convencional, con un fuselaje con un gran flotador, al estilo de la solución Dornier.
Es un proyecto de Roadfour. Cuando lo presentaron en España en aquél lejano 2021 proponían una aeronave de con cuatro depósitos para un total de 12000 litros de agua —aproximádamente el doble que el Canadair—, una longitud de 24 metros y 32,38 metros de envergadura, con un peso máximo al despegue de 33200 kg. Los hydrofoils eran porque durante la carga deberían haber soportado entorno al 80% del peso del avión. Como curiosidad, y según aprendimos en una de nuestras entrevistas a pilotos antiincendios, durante la carga el avión no aterriza, sino que vuela muy bajito, con la panza dentro del agua, y así carga el agua, así que prácticamente la totalidad del peso está soportada por las alas, no por la flotabilidad del casco. Otras características del Seagle era poder despegar en 850m y aterrizar, sin agua, en 700m. Sus velocidades serían de más de 500 km/h la máxima y de más de 460 la de crucero, con un alcance de 2800m. Los motores que proponía la compañía para el avión son dos Pratt & Withney PW150A de más de 5000CV cada uno, en comparación el Canadair 415 lleva dos PW123AF de 2.380 CV.
Según las últimas noticias que hemos visto en los periódicos belgas, la start-up sigue desarrollándolo. La web de la start-up nos da poca información adicional a la que ya teníamos en 2021, salvo que, por las imágenes, han olvidado los hydrofoils y se han pasado al sistema Dornier.
La prensa belga da algún detalle más, como que el Seagle nació en 2018, en el momento en que Bombardier había puesto fin a la producción de los Canadair. Según sus diseñadores, la principal ventaja del Seagle reside en su capacidad para transportar dos veces más agua que los Canadair actualmente en servicio. Por ahora, el proyecto está enteramente financiado con fondos propios y aún no ha superado la etapa de la prediseño. La startup espera obtener un apoyo institucional, especialmente a través de una compra agrupada de varios Estados miembros de la Unión Europea. Según su cofundador, tal compromiso es indispensable para financiar el desarrollo de un avión de esta envergadura, cuyos costos siguen siendo particularmente elevados.
De lograr financiación para el desarrollo, el avión se añadiría a otros desarrollos europeos, hasta ahora todos franceses, como el Fregate 100 de Hynaero; los dos desarrollos de Positive Aviation basados en el ATR-72, tanto el anfibio como el terrestre; el ATR-72 de Kepplair; o el A319 desarrollado para la estadounidense Neptune.
Y, ya sabéis, podéis ampliar vuestros conocimientos sobre aeronaves antiincendios con el libro Donde pongo el ojo, ¡mojo!, que trata desde que se intentó lanzar cemento portland desde una Kaydet al diseño de un 767 antiincendios que más parece un avion «espía» que un apagafuegos.

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