Quiénes fabrican los Geran 2: Explotación de mujeres migrantes

Se trata de un UAV kamikaze (llamados también munición merodeadora, drones de sólo ida…) de bajo costo y largo alcance, desarrollado originalmente por Irán con la intención primigenia de tener efectores validos para realizar ataques de negación plausible en toda la region de Oriente Proximo. Con una longitud de 3.5 metros y una envergadura de 2.5 metros, está diseñado para llevar una carga explosiva de 40 a 50kg (con diversidad de tipos de ojiva, desde las cargadas con metralla a las de carga hueca, pasando por —según algunos medios— cargas termobñaricas) hasta su objetivo, siguiendo una ruta pre-programada.

Está diseñado para ser lanzado en oleadas (que no en enjambre), en grandes cantidades, para realizar ataques de saturación, obligando a los defensores a consumir grandes recursos económicos en su interceptación

Y, como os comentábamos en el análisis que hicimos del drone, se ha denunciado el uso de de mano de obra infantil y de mujeres migrantes, en condiciones de explotación.

El informe de investigación de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC), publicado en mayo de 2025, revela la explotación sistemática de mujeres migrantes jóvenes en la Zona Económica Especial (ZEE) de Alabuga, ubicada en la República de Tartaristán, Rusia, como un pilar fundamental para sostener la economía bélica rusa en la guerra de Ucrania. El programa Alabuga Start, iniciado en 2022, ejecuta un reclutamiento agresivo dirigido a mujeres de entre 18 y 22 años provenientes principalmente de países africanos (como Uganda, Kenia, Tanzania, Burkina Faso, Nigeria, Zambia y Zimbabwe), así como de América Latina y Asia, utilizando campañas engañosas en redes sociales e intermediarios locales que a menudo desconocen la verdadera naturaleza del trabajo. Además de los menores de edad de la escuela Alabuga Polytec cercano. Bajo la promesa de oportunidades educativas, becas universitarias y salarios competitivos superiores a los de sus países de origen, se les oculta deliberadamente su trabajo real y las condiciones en las que realizarán el mismo.

Las condiciones laborales descritas por trabajadores actuales, antiguos y estudiantes de la Alabuga Polytech asociada, exponen un entorno laboral altamente explotador que cumple varios criterios de trata de personas según la convención de la ONU, aunque el informe lo califica técnicamente como «explotación fraudulenta» debido a la mezcla de engaño y coerción. Las trabajadoras enfrentan jornadas extenuantes, horas extra no remuneradas, vigilancia constante por parte de recursos humanos y restricciones severas en su comunicación externa para evitar denuncias, además de tener que firmar acuerdos de confidencialidad que penalizan económicamente cualquier fuga de información. Además, existen riesgos significativos para la salud debido a que el trabajo se realiza sin los equipos de protección individual (EPIs) adecuados, causando problemas dermatológicos, irritación persistente y sangrados nasales. Además se dan casos documentados de racismo, acoso sexual y xenofobia por parte de los mandos y compañeros locales. La seguridad física de las trabajadoras está gravemente comprometida, ya que la planta ha sido objetivo de ataques con drones ucranianos dirigidos a cortar las cadenas de suministro rusas, resultando en heridos entre el personal africano alojado en dormitorios dentro del complejo, evacuaciones forzadas en diciembre de 2024 y un incendio en un almacén de piezas, lo que demuestra que se las coloca en la línea de fuego de un conflicto del que no son parte sin su consentimiento informado.

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