
El Papa León XIV está de visita en España y ha volado de Madrid a Barcelona, y ha sido fotografiado en cabina. Esto ha hecho que recibamos varios emails y nos ha llevado a investigar la relación de los pontífices con la aviación, así que, partiendo de esta anécdota, ahí vamos con el resto de lo que hemos encontrado.
A pesar del apodo Shepherd One, el Papa no tiene avión propio
El Vaticano es uno de los países más pequeños del mundo, siendo considerado ciudad-estado. Pero no tiene una flota de aviones propio para los viajes de su jefe de estado, en este caso, el Papa. Por eso, para sus viajes emplean vuelos charter, donde alquilan el avión y venden los asientos que no ocupan el séquito del pontífice a periodistas, normalmente.
En sus viajes internacionales, normalmente volaba con Alitalia, hoy en día con ITA. Una vez en el país de destino, utiliza la aerolínea de bandera del país y, ocasionalmente, alguna aeronave militar del país visitado.
La primera fila es reservada para el Papa, mientras que otros miembros del Vaticano viajan en las filas posteriores.
El resto de los asientos se vende, en general, a periodistas, quienes pagan muy altos precios por ellos: por ejemplo, en el viaje de Francisco I a la JMJ de Brasil en mayo de 2013, pagaron más de 3000 euros ¡por un asiento de clase económica! No hemos encontrado el precio actualizado en 2026. Por este precio se podría conseguir asientos de más alta categoría en otros vuelos, pero para los periodistas les presenta una buena oportunidad para estar en el lugar de la noticia y no perder la primicia, más ahora que hay wifi en los aviones. También pueden tener la posibilidad de dialogar con el Papa, como ocurrió en el vuelo de regreso del viaje a Brasil anteriormente mencionado.
El sobrenombre de Shepherd One viene de Estados Unidos. En concreto de la primera visita de Juan Pablo II, en 197, cuando voló (recorriendo seis ciudades —Boston, Nueva York, Filadelfia, Des Moines, Chicago y Washington D.C.—) en un B727, especialmente configurado, y bautizado extraoficialmente como Shepherd One, copiando al indicativo de radio Air Force One.
El protocolo
Los vuelos suelen estar sujetos a un protocolo específico, como vuelo charter que transporta a un pasajero VIP que es, a su vez, jefe de estado y líder mundial de la iglesia católica. Esta doble condición es diplomáticamente relevante en la forma que se recibe el vuelo papal. En países de mayoría católica y que además tienen relaciones formales con la Santa Sede, el Pontífice es recibido principalmente en su condición eclesiástica, aunque también se le reconoce como jefe de estado. En el caso contrario, se le recibe en su carácter de dirigente de El Vaticano.
Se han consolidado algunas tradiciones:
- La aeronave puede llevar al lado de la puerta principal el sello papal, que es propio de cada Papa, y no hay que confundir con el del Vaticano.
- En ocasiones también se ondean banderas del vaticano desde las ventanas del cockpit.
- Es frecuente que se envíen por radio mensajes de saludo y buena voluntad a los jefes de gobierno y naciones sobre las cuales se sobrevuela el Papa. Esto ha generado la oportunidad de comunicarse con líderes mundiales a los cuales nunca se ha visitado o con los cuales la Santa Sede no mantiene relaciones oficiales.
Un equipo de seguridad y protocolo, perteneciente a la Guardia Suiza y la Secretaría del Estado de la Santa Sede, viaja en días anteriores al vuelo para coordinación de la logística, seguridad y enlace con las autoridades civiles y eclesiásticas.
El primer Papa «aeronáutico»
El primer contacto del papado con la aeronáutica, aeroestación, tuvo lugar en París, en 1804, cuando Pío VII asistió a la coronación de Napoleón. Seis globos aerostáticos fueron liberados y, uno de ellos, 22 horas después llegó a Roma, lo que se vio como una señal divina. El globo fue recuperado y llevado al Vaticano. En 1977, el Papa Pablo VI lo donó al museo de la Fuerza Aérea Italiana.
Pasarían 155 años desde aquel evento antes de que ningún pontífice volara. Sería Pablo VI en su vuelo Tierra Santa en un DC-8-43 de Alitalia, en 1964, ¡61 años después del primer vuelo de un avión en Kitty Hawk!
Cómo la aviación cambió la Iglesia y el Papado
Durante más de 150 años, ningún Papa había abandonado Italia hasta 1964. Pero los primeros aviones de aerolínea modernos y la popularización de los vuelos cambió todo.
La extensión del turismo masivo hizo que Roma y el Vaticano fueran visitables por personas de todo el planeta. Los viajes también dieron visibilidad a problemas ignorados: Francisco llevó a bordo a refugiados desde Lesbos en 2016 y visitó Lampedusa para denunciar la crisis migratoria. Juan Pablo II llegó a Polonia en 1979, aún tras el «telón de acero», y de régimen comunista.
Las conferencias de prensa en vuelo se convirtieron en espacios de diálogo espontáneo. La aviación comercial democratizó los viajes, también los pontificios.
Anécdotas
El primer Papa en el cockpit
Pablo VI fue el primer papa en viajar en avión, en 1964. Despegó del aeropuerto de Fiumicino en Roma —desde donde suele ser habitual porque en el ~1km² que mide el Vaticano no les cabe un aeropuerto internacional—para un histórico viaje a Tierra Santa entre el 24 y el 26 de mayo. A bordo del avión, un Douglas DC8 de Alitalia, el pontífice hizo una parada en la cabina, desde donde bendijo por radio a la patrulla de la fuerza aérea que escoltaba la aeronave. En este vuelo, también se inauguró la tradición de enviar un saludo amistoso a las autoridades de los países sobrevolados.
Escala no programada de Juan Pablo II en Sudáfrica
La gira africana de Juan Pablo II en septiembre de 1988 incluía visitas a cinco países africanos: Zimbabue, Botsuana, Lesoto (encalve en Sudáfrica), Suazilandia y Mozambique, y debía excluir Sudáfrica, que aún estaba bajo el apartheid, régimen severamente condenado por el pontífice. Sin embargo, la meteo obligó a alterar este itinerario meticulosamente organizado… y obligó al Boeing 707 a desviarse hacia Johannesburgo. Esto obligó, finalmente, al Papa Juan Pablo II a saludar al ministro de Asuntos Exteriores sudafricano en el aeropuerto, y continuar el viaje por tierra durante unos 500 kilómetros con medios y escolta proporcionados por el régimen sudafricano.
Juan Pablo II… a bordo del Concorde
Juan Pablo II sigue siendo el Papa más viajero, con 104 viajes oficiales durante los que pisó 129 países distintos. Y, también, se puede considerar el más veloz, pues es el único que ha viajado en el Concorde. Lo tomó para volar desde Saint-Denis de La Reunión hasta Lusaka, en Zambia, en mayo de 1989.
12 refugiados vuelan a casa con el Papa Francisco
En abril de 2016, el Papa Francisco, tras un viaje de un día a la isla de Lesbos (Grecia) para alertar a Europa sobre la trágica situación de los migrantes, el pontífice llevó a bordo de su avión a tres familias procedentes de Damasco y Deir ez-Zor, una ciudad ocupada por la organización terrorista ISIS.
Hospedadas en un centro de acogida, estas 12 personas —incluidos seis menores— se beneficiaron de la intuición de un pariente del Papa que, una semana antes del viaje, le sugirió la idea. «Es una gota de agua en el mar; ¡pero después de esta gota, el mar no será el mismo!», justificó el Papa Francisco citando a la Madre Teresa. Al ser preguntado sobre la fe de estos migrantes, todos musulmanes, el Papa respondió: «No elegí entre cristianos y musulmanes. Estas tres familias tenían sus papeles en regla, los documentos necesarios, y por eso era posible. Había, por ejemplo, dos familias cristianas en la primera lista, pero no tenían sus documentos en regla. No es un privilegio. Los doce son hijos de Dios. El ‘privilegio’ es ser hijos de Dios».
El Papa Francisco une en matrimonio a una pareja en un avión
A una altitud de 40000 pies, el Papa Francisco celebró el matrimonio entre dos tripulantes de cabina de la aerolínea Latam en el vuelo entre Santiago e Iquique, en Chile, en enero de 2018. Estaban casados por lo civil desde hacía 10 años, y eran padres de dos hijos. Querían contraer matrimonio por la iglesia en 2010, pero un terremoto destruyó su templo poco antes de la ceremonia. Y, finalmente, los unió el Papa durante el vuelo. El certificado matrimonial, redactado en una hoja de papel y publicado por el Vaticano, lleva las firmas de la novia, el novio, el Papa y el dueño de la aerolínea, elegido como testigo.
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