
En octubre de 2025 os presentamos una fotografía de una cabina de un An-28 visto desde fuera con marcas de derribo de drones bajo el parabrisas. Entonces no nos quedó más remedio que dejar la pregunta en el aire de si serían reales o no, porque todas las fotos originales publicadas en las redes sociales habían sido borradas.
Pero estas fotos y este vídeo demuestran que eran totalmente reales.

El An-28 fue diseñado originalmente en Kyiv por el Antonov y producido en Polonia, en la planta PZL Mielec, donde aún se fabrica como PZL M28.

Los primeros que conocemos que informaron de ellos fueron Defense Express, a comienzos de octubre del 25. Se trata de una aeronave civil modificada como un mini cañonero armado con una mini-gun (algo así como una versión del AC-130 en miniatura), pero orientado a la caza de drones, en lugar de al ataque a tierra, de forma similar a la ya vista con los Yak-52 y los Aeroprakt, pero con mayor velocidad y autonomía, y con más cantidad de ojos y —posiblemente— más armas a bordo para hacer frente a los drones rusos.
Las imágenes mostradas sobre estas líneas son capturas de pantalla de este vídeo, que se puede ver entero en Twitter, aunque hemos encontrado el reportaje original de Gwendoline Debono y Vincent Wartner para TF-1, os lo dejamos debajo.
El contenido exclusivo y original de TF1
La traducción del texto de Gwendoline para TF-1 os la dejamos también aquí debajo
En Ucrania, un equipo de TF1 acompañó a unos aviadores civiles que vuelan en un avión de la era soviética. Con el riesgo de sus propias vidas, estos civiles deben derribar drones rusos antes de que exploten sobre ciudades ucranianas. Las misiones se vuelven cada vez más arriesgadas.
Al filo de la noche, un grupo de cuatro pilotos, algunos amigos de la infancia, se dirige a un aeródromo secreto. Todos son civiles y voluntarios que, para proteger el cielo ucraniano, se ponen a disposición del ejército. “Son las 2 a.m.; hay objetivos en el aire al sureste. Nosotros, como pilotos, intentamos luchar contra esos drones con nuestros aviones, derribándolos en vuelo con una ametralladora”, explica uno de ellos.
Los objetivos no son pequeños drones, sino los modelos Shahed, que miden cerca de 3,5 m. El equipo los enfrenta a bordo de un antiguo avión soviético, al que preparan para el combate a –20 °C.
Los pilotos disponen de solo diez minutos para preparar el avión y luego despegan en un vuelo de unas cinco horas. Los drones ya están en el aire y la torre de control dirige al equipo hacia la zona donde se encuentran. Sin instrumentos sofisticados, buscan los drones a simple vista y con mucho temple.
Cuando detectan un dron bajo el ala izquierda, el tirador abre fuego; las balas trazadoras alcanzan el objetivo y este explota. Los pilotos giran y ganan altitud para evitar los restos, mientras el vuelo continúa en un cielo plagado de drones. Una segunda amenaza aparece; la explosión retumba dentro de la cabina, pero la caza prosigue hasta el amanecer.
En otro momento, un dron sobrevuela un pueblo. “Tratamos de interceptarlo lo antes posible y derribarlo en un lugar seguro —campo o bosque— nunca sobre viviendas”, señala el piloto. Lo escoltan varios minutos, esperan a que se aleje del pueblo y entonces lo neutralizan. Mientras tanto, el operador de cámara busca otras amenazas, pero los pilotos reciben la orden de aterrizar. Misiles rusos aparecen en el cielo ucraniano y el avión tiene que tocar tierra de urgencia en una pista helada. “Podríamos haber derribado más, pero los misiles de crucero comenzaron a atacar. En ese caso tuvimos que aterrizar y estábamos algo preocupados por el combustible”, admiten.
Al aterrizar, los drones que habían sido derribados dejaron fragmentos en la cabina, aunque sin gravedad. Después de un breve descanso, el equipo recibe la orden de volver a volar rápidamente. En tierra, el avión mismo se convierte en objetivo; un dron se dirige al aeródromo donde está estacionado. Los pilotos saben que cada misión es más peligrosa que la anterior. “Pasamos de la caza de drones a combates aéreos reales porque evolucionan muy rápido. Están probando a montar misiles y otras cosas sobre los drones Shahed”, comenta un aviador.
Desde el inicio del conflicto, el equipo ha derribado alrededor de 150 drones lanzados contra ciudades ucranianas. Al regresar a la base, suman cinco trofeos más al fuselaje y, pese al cansancio, siguen sonriendo.
Los otros AN-28 militares

El avión tiene versión militar. Presta servicio en las fuerzas armadas de siete países. En Estados Unidos, el modelo es conocido como C-145A, y su versión más avanzada, el MC-145B Coyote, puede portar bombas guiadas, misiles Hellfire e incluso misiles de crucero JASSM.
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