Operación Coldfeet: recuperar material soviético al vuelo

Volvemos a pasar frío con otra operación sobre los hielos. Aunque en la operación High Jump sí se aterrizaba sobre el hielo, y en la operación pies fríos (Coldfeet), no.

Estados Unidos ya tenía experiencia en operaciones en los polos. Y también tenía experiencia en recuperar material que estaba en tierra cogiéndolo al vuelo con aviones, como se había hecho con el correo que estaba en tierra o con los planeadores de asalto de la Segunda Guerra Mundial. ¡Si incluso llegaron a recuperar al vuelo rollos fotográficos tirados desde satélites! ¿Cómo no iban a recuperar material soviético abandonado?

Durante la Guerra Fría, EE. UU. y la Unión Soviética entraron claramente en una carrera armamentística para lograr la ventaja tecnológica en armas termonucleares, aviones, submarinos, armas terrestres y marítimas, misiles balísticos intercontinentales y satélites.

Menos conocidos fueron sus esfuerzos competitivos para estudiar el Ártico por su valor científico y militar, y cómo se establecieron en él distintas bases científicas y militares.

Los militares estadounidenses y soviéticos en la Guerra Fría entendieron la importancia del Ártico. Sus submarinos se movían debajo de él, sus bombarderos se movían sobre él, y ambos lados tenían estaciones de radar para rastrear los aviones de los demás y los posibles lanzamientos de misiles.

Pero después de que EE. UU. descubriera cómo rastrear los submarinos soviéticos desde estaciones sobre grandes trozos de hielo a la deriva, querían saber si los soviéticos habían descubierto el mismo truco.

Es difícil colarse en instalaciones tan aisladas y pequeñas. Afortunadamente para los estadounidenses. a medida que el hielo se mueve en la isla se va deshaciendo, se agrieta y pierde tamaño. Así que cuando el tamaño de las mismas llegaba a un punto crítico, o cuando estaban a punto de quedarse sin pista de aterrizaje para poder salir de ella de forma segura, las islas -y sus estaciones- tenían que ser abandonadas antes de que se volvieran inaccesibles.

Así que como las estaciones soviéticas quedaban abandonadas, los estadounidenses decidieron probar suerte con un viejo sistema de recuperación aire-tierra que tan buenos resultados les había dado desde que empezaran a usarlo para recuperar sacas de correo desde el aire después de la Primera Guerra Mundial y que se había perfeccionado como Sistema Fulton.

En 1961, surgió la oportunidad de obtener información de primera mano sobre la tecnología soviética cuando se detectó una de estas estaciones de investigación soviética abandonada.

La Oficina de Investigación Naval (ONR) decidió aprovechar esta rara oportunidad de inteligencia y nació el Proyecto COLDFEET. Se estuvo vigilando la estación NP-9 y planificando cómo llegar a ella. Casi un año después de descubrir la estación abandonada, los preparativos continuaban. Y fue durante estos preparativos cuando se encontró que la oportunidad sería mejor en otra estación, también abandonada, conocida como NP-8

Como los fondos de la ONR para este proyecto se estaban agotando, decidieron contar con nuevos socios a riesgo. Y la CIA se ofreció encantada.

B-17 de Intermountain Aviation

En un mes, la CIA dio el visto bueno a Intermountain Aviation (una empresa propiedad de la agencia, encabezada por Garfield Thorsrud) y sus veteranos pilotos Connie Seigrist y Douglas Price, expertos en exfiltración de agentes utilizando un B-17 equipado con un sistema Fulton “Skyhook”.

B-17 equipado con sistema Fulton en acción, para rescatar a 007

El 28 de mayo de 1962, un equipo experimentado a bordo del Intermountain Aviation B-17 llegó al sitio NP8. El mayor James F. Smith, USAF, y el teniente Leonard A. LeSchack, USNR, se lanzaron en paracaídas para una exploración de 72 horas. Fotografiaron la instalación y recolectaron 150 libras de documentos y muestras de equipos dejados por los soviéticos.

Debido a la densa niebla, las recuperaciones comenzaron con un día de retraso, a pesar de los peligrosos vientos en superficie de 30 nudos y la poca visibilidad. Volando a 125 nudos y a 425 pies sobre el hielo, el B-17 primero recuperó una bolsa de lona llena con el «botín» de inteligencia.

El siguiente fue el turno de LeSchack, que no salió tan bien cuando los fuertes vientos lo arrastraron boca abajo 300 pies sobre el hielo. Pudo corregir su posición antes de que lo izaran. Luego, Smith, que también fue arrastrado por el hielo, hasta que encontró cómo hacer tope con sus pies contra un obstáculo y fue izado a bordo y se unió a su equipo para celebrar la misión completada.

La pintura que abre el artículo y que se encuentra con más detalle sobre estas líneas muestra al B-17 atrapando con éxito a LeSchack mientras Smith espera en el punto de recogida marcado con humo rojo.

La misión de 7 días arrojó datos inteligencia valiosos sobre la detección acústica avanzada soviética de submarinos bajo el hielo y técnicas de guerra antisubmarina en el Ártico.

La inauguración de la pintura en la sede de la CIA el 21 de abril de 2008 y la ceremonia en honor a los participantes de COLDFEET reunieron a los miembros del equipo por primera vez en 46 años, así como a miembros de sus familias, que nunca habían estado en la sede de la CIA, y mucho menos habían oído hablar de las contribuciones que sus familiares habían hecho a la Guerra Fría con una misión extremadamente difícil.

Fuentes

Plane Driven, el avión que se conduce por carretera como una moto de tres ruedas

Posiblemente una de las conversiones de avión a vehículo de carretera más sencillas y logradas: de avión ligero a moto triciclo, Plane Driven y sus PD-1 y PD-2

En el libro de Aviones Bizarros tratamos el Plane Driven 2. Pero en el blog podemos mostrar muchas más fotos de este kit pensado para convertir un Glassair en una moto de tres ruedas, legal para circular por la carretera. Así pues es una ocasión genial para recordar este road-able-plane, que dicen los americanos, y traer un montón de fotos y vídeos.

Glassair ha probado, según su web, tres configuraciones posibles, aunque sólo hemos encontrado imágenes de dos, la PD-1 y la PD-2.

En la configuración PD-1 utiliza un Glassair Glasstar con tren triciclo, y un motor auxiliar montado bajo el fuselaje, entre las ruedas del tren principal, que le permite circular por carretera.

La conversión era simple, el tren principal se desplazaba hacia atrás para dotar de más estabilidad al vehículo mientras circulaba por carretera.

Sin embargo, esta configuración fue desechada. Suponemos que por varios motivos, uno de ellos la vulnerabilidad del motor expuesto de forma constante, el empeoramiento de la aerodinámica, y el mal comportamiento de los vehículos de tres ruedas con dos ruedas traseras.

La configuración PD-2 se basa en el Glassair Sportsman.

En este caso se trata, también, de una conversión de avión a moto-triciclo. Pero con un avión patín de cola. En lugar de tener una instalación fija del kit de conversión, se trata de una instalación desmontable, que se instala bajo la parte trasera del fuselaje.

La idea es sencilla, tanto para el PD-1 como para el PD-2. Utilizar un avión de construcción amateur con alas plegables para convertirlo en un vehículo de circulación legal por carretera.

Las alas plegables permiten reducir el ancho del vehículo al máximo. Así como instalar las luces legales de carretera (posición, frenos e intermitentes) en el borde marginal.

La diferencia principal está en la instalación del kit motor. Como hemos dicho, en el PD-2 es desmontable, y se puede llevar en el interior del avión, aunque eso hace que las dos plazas traseras del avión queden inutilizadas por utilizarlas para transportar la rueda motriz.

La rueda motriz recuerda a la de una motocicleta normal y corriente, y monta tanto el motor como el sistema de transmisión y el depósito de combustible.

El motor tiene 50CV, lo que le da de una relación potencia-peso similar a la de un VW Escarabajo de los antiguos, según la web del fabricante.

Además de la instalación del kit de propulsión, el avión necesita de algunas otras adaptaciones menores, como la instalación de las luces para poder circular por carretera. Otra modificación de mayor enjundia es la instalación de un sistema de tren principal con ruedas y amortiguación aptas para la circulación por carretera.

Con el kit de conversión, Plane Driven ha logrado certificar el vehículo como moto de tres ruedas en USA, una legislación menos restrictiva que intentar certificarlo como coche.

El precio que esperaban que tuviera era de 60k$, incluyendo el kit del avión Glassair y el de Plane Driven.

El avión que puede circular por carretera lleva volando más de diez años y, por lo que se dice en la web, aún no se ha puesto a la venta.

Fuentes: Aviones Bizarros y Plane Driven.

El primer autogiro embarcado ¡fue estadounidense!

Siempre habíamos creído, y estábamos convencidos, de que las primeras pruebas de una aeronave de ala rotatoria embarcada habían sido españolas, en concreto las que se llevaron a cabo en el puerto de Valencia en 1934, con un autogiro Cierva C.30 sobre el Dédalo.

Cuál ha sido nuestra sorpresa al descubrir gracias a @MassiasThanos que los estadounidenses se nos habían adelantado 3 años.

Sabemos que Juan de la Cierva había probado suerte con su invención fuera de España. En Reino Unido fundó De la Cierva Company, y en USA vendió sus licencias a Pitcairn, en 1928. A partir de ese momento nació la Pitcairn-Cierva Autogiro Company.

Los autogiros de Pitcairn son los protagonistas del vídeo aterrizando en la Casa Blanca y en el Capitolio.

Aún eran del tipo que conservaba un ala embrionaria, además del rotor. Este ala embrionaria descargaba en parte al rotor durante el vuelo en avance. Y en los primeros autogiros, sobre todo, era necesaria porque aún no se había introducido el mando directo a través del rotor, así que el alabeo se controlaba gracias a los alerones, así como la dirección y el cabeceo se controlaban aún con el empenaje.

El mando directo se introdujo por primera vez en el autogiro Cierva C.19, que es precisamente en el que se basa este Pitcairn. A su vez, en estos C.19 fue en los primeros en los que se introdujo la posibilidad de despegue en vertical gracias al «despegue en salto». Así pues, estos autogiros de Pitcairn contaban con las alas embrionarias de los primeros autogiros, el mando directo de los autogiros más modernos, y no tenemos claro si incorporaban ya la capacidad o no de despegue en salto, aunque visto el tamaño de la cubierta del CV-1 en comparación con la cubierta de despegue del Dédalo o del Fiume, posiblemente fueran aún de los que no tenían incorporado el prelanzador para despegue vertical.

El 8 de abril de 1931 Amelia Earhart establecía el récord de altitud para las aeronaves de ala rotatoria en 18,415 ft (5613m). Y ese mismo año, la US Navy probaba el autogiro a bordo de su primer portaaviones, el CV-1 Langley.

En 1931 la US Navy compró el primero de los tres Pitcairn-Cierva que adquiriría, y lo denominó XOP-1, siendo la X por experimental y la O por aeronave de observación, y la P el indicativo del fabricante, Pitcairn, según el sistema de designación entonces en activo.

Entregado a la Sección de Pruebas de Vuelo en la Estación Aeronaval de Anacostia, el autogiro pronto estaba siendo puesto a prueba por veteranos pilotos de prueba de la Marina, con el objetivo de evaluar las posibilidades de su uso para trabajos de reconocimiento en terrenos donde no existían campos de aterrizaje adecuados.

Después de una gran cantidad de vuelos de pruebas, en comparación con un avión normal, el Autogiro finalmente se acerca al final de su estado de prueba. El primer vuelo, casi todas las mañanas durante semanas, ha sido un estudio de ascenso y planeo en autorrotación.

señaló el Boletín de noticias de la Oficina de Aeronáutica en agosto de 1931

El último ensayo, el definitivo, sería en el mar el 23 de septiembre de 1931, cuando el teniente Alfred M. Pride voló un XOP-1 y realizó tres despegues y aterrizajes en la cubierta del portaaviones Langley (CV 1), las primeras operaciones de ala rotatoria a bordo de un barco de la US Navy.

Después de estas pruebas, parece que la US Navy apenas lo vuelve a nombrar, aunque lso Marines lo probaron en Nicaragua, y no les gustó cuando operaban con 200libras o más de carga.

Del Langley, que fue el primer portaaviones operativo de los Estados Unidos, hablaremos en otra ocasión, aunque os dejamos un vídeo y una foto en avance…

Primer portaaviones estadounidense, CV-1 Langley, en acción

Fuentes

Velero radiocontrol alcanza los 907km/h ¡nuevo récord!

El más rápido, más lejos, más alto, no se limita al mundo de los aviones con motor. Ni siquiera se limita al mundo de los aviones tripulados.

Spencer Lisenby, especializado en los vuelos de alta velocidad con sus veleros no tripulados, ha batido su propio récord al alcanzar los 907km/h con un velero.

Las condiciones en Bird Spring Pass eran idóneas, vientos de 30 m/s (108 km/h) con ráfagas más altas, un día soleado y fresco. Volando su Transonic DP, de 9,2 kg, Spencer Lisenby superó su propio récord de velocidad con 907 km/h (564 mph). El récord anterior de Lisenby fue de 882 km/h. Esto hace que el nuevo récord sea una mejora de casi un 3% con respecto al anterior.

Lisenby también voló su Kinetic DP, más pequeño, de 2 m de envergadura, a 847 km/h (526 mph), lo que le convirtió en el segundo velero más rápido.

Por conveniencia, cuando usamos «dynamic soaring», medimos las velocidades en una parte más lenta del circuito. Si hubiéramos medido en el tramo de abajo en lugar del tramo de arriba, ¡habríamos medido una velocidad superior a 600 mph (960km/h), y tal vez tan alta como 630 mph! (1008) Eso hubiera hecho que el número de Mach máximo hubiera sido del orden de 0,84”.

Spencer Lisenby en New RC Soaring Digest

Fuente. La noticia nos llega a través de Michel Gordillo.

Operación «High Jump» para explorar la Antártida

Dakota con JATO y esquíes en la cubierta del Philippine Sea

Introducción

La Marina participó en gran parte de las operaciones de vuelo de las Aleutianas y los R4D (designación que recibía la variante militar del DC-3 en servicio con la US-Navy) estuvieron sujetos a condiciones climáticas de 50 bajo cero, donde la exposición al agua salada causó problemas en el motor, el fuselaje, el revestimiento y el sistema hidráulico. El aceite se volvió tan espeso como la melaza, la grasa se congeló y las mangueras de goma cristalizaron, haciéndose añicos como el vidrio. Pero las tripulaciones aprendieron a preparar para el invierno al robusto Douglas y siguió volando.

Los R4D mantuvieron el flujo de suministros a Alaska a pesar de las condiciones climáticas severas. Para enero de 1945, operaban un servicio de transporte entre Fairbanks y Point Barrow, Alaska. En un mes movieron un cuarto de millón de libras de carga. En otra operación, los R4D descargaron más de un millón de libras (113500kg) de carga en un período de tres meses en un lago congelado de 3000 pies de largo y 125 pies de ancho.

Unos años más tarde, los R4D de la Marina aterrizaron en «Little America IV» en la Antártida. Estaban completamente preparados para el clima gélido debido a lo que habían aprendido en las Aleutianas. Estaban preparadospara la operación High-Jump.

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