Y como viene siendo habitual en estos últimos años, en abril no solo está la feria de Sevilla sino que en Madrid contamos con el Race Fest en el aeródromo de Cuatro Vientos.
Se está convirtiendo poco a poco en una de las ferias aeronáuticas que está tomando más relevancia en nuestro sector, el cual sigue siendo un poco desconocido entre el público general. Sigue faltando algo de publicidad entre las masas para que los ciudadanos de a pie se enteren de que es un evento abierto a todo el público y además de forma gratuita.
¿Recordáis la réplica del autogiro C.4? Desde el último RACE Fest es parte de la colección de la Fundación Infante de Orleans (FIO), con la cesión que el Club ULM Getafe ha realizado a la FIO. La cesión fue firmada por Don Bernardino Rodríguez, presidente del Club y Don Carlos Valle, presidente de la FIO.
De esta forma, el público asistente a las exhibiciones, que se celebran cada primer domingo de mes a excepción de enero y agosto, podrán contemplar la réplica del primer autogiro que voló de forma exitosa en 1923, y por cuyo centenario publiqué Primer Centenario del vuelo del Autogiro.
Hoy, 19 de febrero de 2026, han presentado en el Museo del Aire y el Espacio la Festa al Cel 2026, que será la segunda edición que se celebre en Salou el fin de semana del 19 de septiembre.
El tradicional festival aéreo sueco conocido como Julgransflygning —el “árbol de Navidad volador”— volvió a capturar la atención del público, y la imaginación de los aerotrastornados, pero esta vez con una dimensión internacional.
El 16 de diciembre de 2025, la Fuerza Aérea de Suecia, voló junto con sus vecinos daneses y finlandeses, sobre los tres países, por primera vez en la historia, subrayando la creciente cooperación regional y el interés compartido por este evento simbólico.
Cazas suecos Saab JAS 39 Gripen, F‑35 daneses y un F‑16 finlandés fueron los encargados de dibujar el abeto en el cielo., aunque las condiciones meteorológicas adversas impidieron completar todo el itinerario previsto, lograron mantener la forma característica durante gran parte del recorrido.
La operación requirió una coordinación extremadamente precisa: sincronización de horarios, disciplina de formación y adaptación a diferentes tipos de aeronaves. Más allá del impacto visual, el ejercicio, dicen, demostró la inter-operabilidad entre fuerzas aéreas y plataformas distintas, reforzando la capacidad operativa conjunta y la preparación para misiones compartidas.
Y podría no ser la última vez que vuelan todos juntos, ya que el “árbol de Navidad volador” podría convertirse en un evento multilateral permanente.