Los cazas que se han denominado como de sexta generación se caracterizan por la fusión de datos de múltiples sensores, incluso de los de otras aeronaves o vehículos en tierra, la colaboración entre aeronaves tripuladas y no tripuladas (puntos fieles o MUM-T), y la implementación de inteligencia artificial para toma de decisiones rápida. Y Saabquiere dotar de todas esas capacidades a sus Gripen. Primero hablamos del avión no tripulado-punto fiel que están desarrollando. Y ahora de fusión de datos e IA.
Leeham News ha publicado un interesante artículo sobre el cambio de modelo de contrato, que ha pasado del tipo «de precio fijo» —y que tantas pérdidas ha ocasionado a Boeing en el VC-25B y en el KC-46—, y ha pasado a uno más flexible en el que sí se contemplan los incrementos de costes.
Como nos ha parecido tan interesante, lo hemos resumido en varios puntos, y además lo hemos traducido íntegro justo debajo.
Boeing ha sido seleccionado como el ganador del contrato para desarrollar el nuevo caza de sexta generación F-47, parte de la iniciativa Next Generation Air Dominance (NGAD) de la USAF. Este desarrollo es considerado el más importante en más de dos décadas. El F-47, un caza furtivo tripulado, tiene como objetivo revolucionar el combate aéreo y se espera que comience a ser desplegado en la próxima década.
Reciclaje, economía circular… son conceptos que no sorprenden a nadie ya. Y puede que hayan nacido como movimientos sociales, cuyo origen está en saber que los recursos de la Tierra son finitos, en busca de un menor consumo de materias primas y de energía.
Y, ahora, ha llegado a la industria aeronáutica por otro motivo adicional: reducir la dependencia de materias primas procedentes de otros países, reutilizando el material que puede proceder de viejos cazas retirados.
En un mundo que cada vez se parece menos a los globalizados 90/2000, la dificultad para poder conseguir tierras raras, titanio… puede incrementarse en cualquier momento. Y es por ello que cada vez hay más programas para recuperar estos materiales de productos retirados del mercado. Y, por supuesto, esta capacidad de recuperación y de reaprovechamiento no sólo se puede ver desde un punto de vista ecológico, sino también desde un punto de vista de independencia «estratégica» de proveedores extranjeros. Y ya que se están dando de baja aviones y otros vehículos, ¿por qué no intentar reaprovechar al máximo los materiales que se pueda extraer de ellos?
Y eso es lo que han hecho en Reino Unido con sus viejos Panavia Tornado, convirtiéndolos en polvo de sinterizado para métodos de fabricación aditiva. según nos cuentas sendas notas de prensa que resumimos aquí debajo: