115 años no son nada.
No me avergüenza reconocerlo: todos mis héroes son mujeres. Y no estoy hablando sólo de las historias que escribo. Estoy hablando de mujeres de carne y hueso. De aquellas a las que nadie regaló nada pero lucharon para labrarse un nombre que perdurara en la historia.
Estoy pensando en mujeres que no se escudaron tras leyes de discriminación positiva. Mujeres que en ocasiones, en un ambiente hostil incluso entre sus compañeras de sexo supieron agarrarse a un sueño y llevarlo a cabo sin más ayuda que su duro trabajo y determinación. Mujeres que lloraron mucho porque todo sueño implica sacrificios, se sea hombre o mujer.
Hoy vamos a recordar a una muy especial. Hoy cumpliría 115 años pero en los ojos de todos está grabada tan joven como la última vez que la vimos antes de desaparecer aquel fatídico 2 de Julio de 1937.