
Las felicitaciones de Año Nuevo soviéticas comenzaron oficialmente en 1935‑36 después de que Pavel Postyshev propusiera a Stalin re-instaurar la tradición del árbol y las tarjetas, para los niños, una costumbre que había desaparecido tras la Revolución Comunista cuando se prohibieron las festividades navideñas y su simbología. Y por eso se renombraría el árbol de Navidad como Árbol de Año Nuevo, y la fecha seguiría siendo la de la Navidad ortodoxa, el siete de enero.
Durante la Gran Guerra Patria, las tarjetas de felicitación sirvieron como propaganda bélica, mostrando soldados, tanques y mensajes como “¡En el próximo Año Nuevo traeremos la victoria!”, reforzando la moral tanto del frente como del hogar.

Tras la guerra, la producción de tarjetas se intensificó: en 1953, tras la muerte de Stalin, se imprimieron 15 millones de copias con ilustraciones alegres de los tradicionales Ded Moroz y Snegurochka, marcando el inicio de la producción masiva y la recuperación completa de la tradición para los niños.

Otro de los motivos habitual es la tecnología. Y, por lo que a nosotros respecta, los aviones y la carrera espacial, sustituyendo el tradicional trineo por cohetes, planetas y astronautas.

Estas postales son hoy objetos de gran interés para coleccionistas y estudiosos de la historia cultural.
Postales vía Early Mission y Soviet Art




